Un verano “British”

El British Open Golf 2017 nos ha dejado momentos históricos en el Royal Birkdale que repasamos jornada a jornada.

Cientos de personas abarrotan un tren tras otro a las 7 de la mañana de un jueves de julio en la estación Liverpool Central. Puede parecer una mañana laborable cualquiera en plena hora punta, pero hay dos diferencias claras. La primera es la indumentaria: más gorras de lo normal, polos, jerséis y ropa de abrigo adornada con escudos que parecen representar a clubs de todo el mundo. La segunda, y la más significativa, son las caras. El sueño sigue identificable en los rostros, pero uno sabe distinguir fácilmente la felicidad y este tren está a rebosar. La razón es sencilla: van camino de tierra prometida, camino de un links, camino de THE OPEN.

Sergio García.

Día 1: las cuatro estaciones en un campo de golf

Este va a ser un Open histórico, es el aroma que se desprende nada más empezar el torneo. Royal Birkdale viste de verde, un verde más intenso del que han presentado algunos de sus compañeros de rotación en ediciones anteriores, pero sigue luciendo igual y exigiendo el máximo a los jugadores. Entre ellos, este año no hay un favorito claro; se habla del Open más abierto de los últimos años, valga la redundancia. Hay muchos nombres igualados en las casas de apuestas y Jon Rahm y Sergio García están entre ellos. El día tiene de todo: ha llovido durante la madrugada, el cielo está encapotado durante buena parte de la mañana, el viento sopla con ganas y el sol acaba brillando por la tarde. Para los no acostumbrados, un no parar de quitarse y ponerse ropa, y yo lo llamaría el reino de los constipados. En el campo, quien mejor se adapta a estas condiciones son los norteamericanos Spieth, Kuchar y Koepka, que terminan con 65 golpes, -5. Nada nuevo, teniendo en cuenta que han ganado más de la mitad de los Open de este milenio.

Con el paso de las horas, la vuelta a casa de los miles de espectadores es más escalonada y la organización es igual de perfecta que a la entrada. Ahora el rojo es el color predominante en sus caras, pero parece que el sol no ha sido el único factor. Son felices, han disfrutado del mejor golf del mundo, en uno de los mejores escenarios, y también de alguna que otra pinta. El trayecto es más ruidoso. Las anécdotas, los golpes vividos en directo y los debates golfísticos son los protagonistas de las conversaciones en el trayecto de vuelta.

Chan Kim.

Día 2: récord de asistencia y remontada espectacular

El viernes se repite la escena en los trenes: felicidad y sueño a partes iguales mientras, camino de Birkdale, podemos observar a ambos lados de la vía la gran cantidad de campos de golf que adornan el paisaje. Hoy la gente va más abrigada, hace más frío, más viento y anuncian lluvia. La previsión se cumple y la tarde se pone apocalíptica. Se repite uno de los conceptos con los que aprendí a convivir hace un año en el Open en Troon, la lluvia lateral. El líder Jordan Spieth es uno de los supervivientes y sigue al frente del Open en una jornada donde los españoles se han quedado a las puertas del pleno al pasar el corte. Solo Pablo Larrazábal se queda fuera del fin de semana, y por un maldito golpe. Mientras, Rafa Cabrera-Bello es el mejor de los hispanos aguantando en el par del campo, y a solo 6 golpes de la cabeza. Pese al clima adverso, la cantidad de público es espectacular. Y es que, al final de la semana, se va a batir el récord de asistencia a un Open en Inglaterra, con 235.000 espectadores a lo largo del torneo. Solo los Open del año 2000 (239.000) y 2015 (237.000), ambos jugados en St. Andrews, están por encima del aforo de esta semana desde que se tienen registros. Lo dicho, histórico.

En esta segunda jornada también aprendo a no subestimar a nadie. Me explico. En uno de los últimos partidos en salir por el tee del 1 está el joven jugador norteamericano Chan Kim, al que no tenía el placer de conocer, sinceramente. Ante medio centenar de testigos, servidor incluido, este chico pega uno de los peores golpes que haya visto en directo a un profesional. Un “mangazo” a la izquierda con el que apenas avanza 70 metros. Obviamente, entre ese golpe y la que estaba cayendo, yo dicté sentencia y vaticiné una jornada de perros para el pobre Kim. El bueno de Chan acaba la jornada al par total, con una de las mejores vueltas del día, y el domingo acabará metido en el top 15 del mejor torneo del mundo. Sombrerazo.

Branden Grace.

Ian Poulter.

Día 3: respeto británico por el golf

Sábado por la mañana. Hoy, sin tanto madrugar, nos plantamos en Birkdale para vivir la jornada del movimiento. Sol, poca brisa y hasta calor. Las colas en las tiendas de helados distribuidas por el campo son interminables. Pero no se crean: ayer, con 14 grados y lluvia lateral, la ingesta de helados por espectador también era de récord. Y es que para ellos no deja de ser verano. Por cierto, ya han pasado dos días y medio de torneo con afluencia histórica y aún no he escuchado ningún teléfono móvil sonar, eso es respeto por este deporte. Impensable al otro lado del Canal de la Mancha. El clima benigno, junto a la lluvia del día anterior, propone un Royal Birkdale muy accesible y los jugadores lo aprovechan, y de qué manera. Se consigue la mejor media de golpes nunca vista en este escenario y el sudáfricano Branden Grace consigue firmar una vuelta de 62 golpes. El resultado más bajo jamás visto en un Major, rompiendo por fin esa barrera psicológica del 63 que tantos años ha costado derribar. De nuevo, histórico.

Jordan Spieth también hace su propio movimiento y da un paso firme hacia su tercer torneo del Grand Slam. Parece haberse quitado de un plumazo a todos sus rivales menos a uno, su compatriota Matt Kuchar, que partirá a tres golpes en la jornada dominical. El público inglés sigue disfrutando, aunque algo desencantado con el día de uno de sus ídolos locales. Y es que el carismático Ian Poulter, héroe de Ryder y segundo clasificado en Birkdale hace 9 años, ha pinchado en esta tercera jornada cuando salía con opciones a todo.

Haotong Li.

Rafa Cabrera-Bello.

Día 4: historia asiática y final del sueño

Domingo, último día de torneo y el miedo me invade. Acostumbrado a España, me temo lo peor desde que hace unas semanas anunciaron una huelga de trenes durante toda la jornada. Aun así, el servicio especial mínimo directo a Birkdale funciona con eficiencia. Es hora de disfrutar, y las caras en el tren siguen siendo de felicidad, aunque todos sabemos que hoy se acaba todo: ha pasado más rápido de lo deseado.

Royal Birkdale recibe con sol y brisa a los jugadores, pero se espera algo de “jaleo” por la tarde. Toca aprovechar las condiciones de la mañana, y el que exprime al máximo tal ventaja es el chino Haotong Li, que consigue firmar un 63 y plantar un resultado total de -6 en casa club. La mejor vuelta en un Grande de un jugador chino, y el primer top 3 en la historia del golf del gigante asiático. Otra vez se hace historia. Jon Rahm y Sergio García acaban más allá del top 30. Una actuación decepcionante para dos de los jugadores que sonaban con más fuerza, pero eso no evita que reciban la clásica ovación camino del green del 18. Especialmente Sergio, quien tiene una conexión especial con el público británico que se puede comprobar cada vez que pisa un green en estos links. Mientras, Rafa Cabrera-Bello confirma su gran estado de forma, siete días después de ganar el Open de Escocia,  con su mejor resultado en un gran torneo, acabando en cuarta posición empatado con Rory McIlroy. El norirlandés parece reaccionar tras un inicio de verano realmente preocupante con varios cortes fallados.

Matt Kuchar.

Spieth y Kuchar no han estado finos durante el domingo, hasta que, en el hoyo 13, Jordan pasa del drama a la gloria con un dropaje que muestra su inteligencia en el campo. Desde ese punto de inflexión, el joven tejano destapa el tarro de las esencias, pone su putt en modo aniquilador y consigue una victoria tan incontestable como bella. Matt Kuchar, a sus 39 años, deberá seguir esperando. Mientras, Spieth consigue antes de los 24 la tercera pata del Grand Slam, hecho solo al alcance del más grande, Jack Nicklaus. Sí, histórico.

Un tren lleno de sonrisas a las 7:00 de un jueves, conversaciones de golf cerveza en mano, poder seguir a tus golfistas favoritos en todos sus golpes, vivir las cuatro estaciones en 12 horas, comer helados a 14 grados de temperatura, no escuchar un tono de teléfono entre 235.000 espectadores, las ovaciones y respeto hacia los jugadores, incluso la lluvia lateral. Todos son ingredientes de un verano diferente, el mejor verano con el que un amante al golf pueda soñar. Un verano “BRITISH”. ©RELEVO

Jordan Spieth.

5 Comentarios

  1. Maria

    Me encanta como escribes. Un saludo grande

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  2. Manugeo

    Será que soy muy comodon, pero disfruto mucho viendo golf por la tele y nunca se me hubiera ocurrido ir a ver un torneo in situ.
    Con este motivante artículo has conseguido despertar en mi un interés por el “en vivo y en directo”, me has metido el gusanillo en el cuerpo, igual algún día coincidimos en un tren…

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  3. Julian

    Y aparte de montarte en tren todos los días (algo importantisimo para el torneo), no te enterastes que Rafa Cabrera estaba jugando, hasta el ultimo minuto del torneo? Vaya olfato periodistico!!!!
    Un lamentable artículo mas propio de un principiante que informa sobre lo que le apetece y no de lo que realmente está ocurriendo de rekevancia.

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    • Bea (Staff)

      ¡Hola, Julián!

      Bienvenido a RELEVO, espero que nos visites más veces, y gracias por tu comentario, que sin duda busca mejorar nuestros artículos 🙂

      Nuestro colaborador Daniel Rius quiere, más allá de ofrecer una crónica de The Open, transmitir el ambiente del golf en vivo en una de las citas más importantes del calendario para animar a nuestros lectores a experimentar una vivencia similar.

      Si relees el texto, encontrarás más referencias a Rafa Cabrera, además del resultado que Daniel refleja en el último día; también encontrarás referencias a otros golfistas nacionales e internacionales. Lamentamos que, si buscabas un resumen de resultados, no hayas encontrado lo esperado, pero desde la dirección consideramos que, por nuestros recursos actuales, no podemos limitarnos a dar resultados, cosa que ofrecen más rápido y mejor que nosotros otros medios con más recursos. Apostamos por relatos con otro cariz que, además de resultados, ofrezcan un punto de vista diferente que ahonde en la #CulturaDeportiva, entendida no solo como deporte, sino como todo lo que lo rodea. Consideramos que la crónica de Daniel Rius cumple con creces nuestras intenciones.

      ¡Un saludo y nos leemos!

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  4. Miguel

    Entendiendo que el artículo no busca una crónica para informar, sino trata de explicar la experiencia de vivir un evento de esta magnitud in situ, y lo contextualiza con lo ocurrido dentro del campo. A mi me han entrado ganas de ir a Carnoustie 2018. Gracias Daniel! Viva el golf y la pasión por el deporte que se desprende en Relevo

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