¿Podrá España participar en los nuevos deportes olímpicos de Tokio 2020? (2)

El caso del kárate

La inclusión del kárate en el programa olímpico es una gran noticia para España, que, con nombres como Damián Quintero y Sandra Sánchez en kata, y Jagoba Vizuete, Rocío Sánchez y Laura Palacio en kumite, es una de las grandes potencias de este deporte.

Marta Pérez
@Espaestad
Imágenes del Campeonato de España Senior 2017, propiedad de J. Mª. Rodríguez (R.F.E.K. y D.A.)
Publicado el 3/4/2017 a las 23:40

TIEMPO DE LECTURA: 6 minutos

Después de mucho empeño, el kárate por fin debutará en el programa olímpico en los Juegos de Tokio 2020. El segundo arte marcial del mundo en cuanto a número de practicantes, solo por detrás del taekwondo y por delante del judo, fue reconocido por fin el 5 de agosto de 2016 como deporte olímpico, al menos para la edición tokiota.

No era la primera vez que el kárate buscaba la consideración de olímpico. En 2005, se decidió que el béisbol y el sóftbol salieran de ese programa con vistas a los Juegos de 2012. Dejaban así dos lugares para rellenar a los que optaban varios candidatos. Éstos, en el caso de lograr su entrada, lo harían a partir de los Juegos de 2016: el golf, el kárate, el squash, el patinaje y el rugby 7 se jugaban las plazas. Fueron la modalidad pequeña del rugby y el golf los afortunados, de manera que dejaron al kárate sin premio.

El reconocimiento para este deporte llegaba en 2016. Tras una gran reivindicación de la Federación Internacional de Kárate, de las distintas federaciones nacionales y de Japón, anfitrión de los Juegos de 2020, la petición de que el kárate fuera olímpico en 2020 se adoptó el 5 de agosto: el sueño se hacía realidad.

Las modalidades y reglas del kárate

El kárate es un arte marcial de origen japonés con una larga tradición. Es por ello que sus métodos y modalidades de práctica son muy diversos. Entre ellos se pueden destacar el kihon, la kata, el kumite, el bunkai y el Hojo Undo. La competición se desarrolla en un tatami delimitado.

El kihon es una modalidad de carácter técnico. Se ejecutan diversos movimientos en varias direcciones para mejorar los movimientos, la posición del cuerpo y la técnica.

Es el paso previo a la kata. En ella, se ejecutan con coordinación y de forma enlazada series de movimientos de ataque y de defensa. Es una modalidad muy técnica, aunque en ella se le da más importancia a los aspectos visuales que a los que forman puramente el combate: la dificultad de los movimientos es premiada. En esta modalidad se enfrentan dos contrincantes y tres o cinco árbitros deciden, levantando una bandera en función del karateka elegido, quién ha efectuado mejor su kata. Un error del deportista cuesta la eliminación. También se compite por equipos, en el que tres deportistas compiten a la vez uniendo la sincronización como dificultad a su actuación.

Medalla de bronce para España en kata masculino en los Campeonatos del Mundo de 2016.

Vídeo de Federación Mundial de Karate.

Tercer combate (Laura Palacio contra Alexandra Recchia) de la final de kumite femenino entre España y Francia en los JJ.OO. Mediterráneos de 2016.

Vídeo de Kumite1976.

Otra de las modalidades es el kumite. Es la parte de combate del kárate, en la que dos oponentes se miden poniendo en práctica las técnicas adquiridas. Tiene varias submodalidades y, entre ellas, destaca la deportiva. En ella se establecen diferentes superficies de contacto permitidas en el cuerpo de los oponentes. Del mismo modo, existen varias submodalidades dentro del tipo deportivo (kihon kumite, shiai kumite y jyu kumite), aunque la Federación Mundial ha establecido para la alta competición los combates con tiempo límite, el shiai kumite. En ellos se anotan puntos en función de la manera de golpear al oponente, tanto con la pierna y el pie como con la mano. Las formas de puntuación son el yuko (un punto), el waza-ari (dos puntos) y el ippon (tres puntos), en función de las técnicas empleadas para golpear al oponente.

La cuarta modalidad es el bunkai, que incide en la aplicación de las katas al combate. Estas se ejecutan en parejas o por equipos con el objetivo de comprender los movimientos que se realizan.

Finalmente, el Hojo Undo se basa en la realización de ejercicios y prácticas que permiten preparar el cuerpo para el combate. Para ello se emplean una serie de instrumentos destinados a esa preparación.

El kárate en Tokio 2020

De todas las modalidades del kárate, las que serán incluidas en el programa olímpico de Tokio 2020 son la kata y el kumite.

La kata constará de una prueba masculina y de otra femenina. En cada una de ellas habrá diez participantes por sexo. Así, no se disputarán competiciones por equipos.

Idéntico número de karatekas habrá en cada una de las modalidades olímpicas del kumite. Serán seis en total, tres por sexo. Actualmente se compite en cinco pesos por sexo en los grandes campeonatos. Así, para Tokio, la Federación Internacional juntará los dos superiores de cada sexo (+84 kg y -84 kg en chicos y +68 kg y -68 kg en chicas), dejará invariable el del medio (-75 kg en chicos y -61 kg en chicas) y unirá también los dos inferiores (-67 kg y -60 kg en chicos y -55 kg y -50 kg en chicas). Al igual que en la kata, quedan fuera las competiciones por equipos. En cada peso de las seis modalidades de kumite competirán diez deportistas, para un total de sesenta en kumite y de ochenta en el global del kárate.

No está definido todavía el sistema de calificación para Tokio. Sin embargo, al menos en kumite, la intención de la Federación Internacional es que al menos dos de las diez plazas olímpicas de cada peso lleguen dadas en función del ranking mundial.

Las posibilidades de España en kárate

La inclusión del kárate en el programa olímpico de Tokio parece, en principio, una gran noticia para el deporte español. España es, tras Japón y Francia, y junto a países como el Reino Unido o Italia, una de las grandes potencias en este deporte.

Pese a que, nuevamente, la consideración de deporte olímpico del kárate puede hacer crecer mucho la competencia en esta disciplina, lo cierto es que el kárate español parte en una buena predisposición para ser optimista de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio. Las pruebas en las que mejor situado aparece España son las de kata.

Damián Quintero y Sandra Sánchez aparecen entre los mejores del mundo en esta disciplina. Sánchez es campeona de Europa, de los Juegos Europeos de Bakú, doble vencedora de la Liga Mundial (una de ellas, en 2016), actual bronce mundial y ha alcanzado el número uno del ránking mundial. Quintero, por su parte, es el actual número 1 de la clasificación mundial, también ha ganado en dos ocasiones la Liga Mundial (entre ellas también la del 2016), ha sido campeón, subcampeón y bronce mundial, siete veces campeón de Europa y oro en los Juegos Europeos de Bakú, entre otros. Los 35 años de Sánchez y los 32 de Quintero dan muestra de que, pese a su veteranía, ambos pueden tener la oportunidad de participar en Tokio. Además, la amplitud del equipo español invita a pensar en un futuro positivo en esta modalidad. De hecho, Yaiza Martín ya se ha colgado un bronce mundial en esta disciplina; además, José Carbonell y Francisco Salazar son los actuales bronces del mundo por equipos junto a Quintero y ganaron el campeonato universal en 2014. Gema Morales, Margarita Morata y Paula Rodríguez son las vigentes subcampeonas del mundo.

También es esperanzador el ciclo olímpico en kumite. Jagoba Vizuete en +84 kg, Rocío Sánchez en -50 y Laura Palacio en +68 subieron al cajón en el Mundial de 2014. El de 2016 también ha traído éxitos con el subcampeonato mundial por equipos de Cristina Ferrer, Laura Palacio, Rocío Sánchez y Cristina Vizcaíno.

Así, la consideración del kárate como deporte olímpico puede servir para impulsar todavía más en España un deporte en el que está situada a buen nivel en clave internacional. En el caso de mantenerse esta tendencia, los karatekas españoles pueden dar muchas alegrías durante este ciclo olímpico. ©RELEVO

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