“Margot Moles no practicaba deporte para ganar torneos ni copas, sino para disfrutar, porque le encantaba”

Ignacio Ramos recupera en la siguiente entrevista para RELEVO la figura de una pionera desconocida en nuestro país.

“Margot Moles no practicaba deporte para ganar torneos ni copas, sino para disfrutar, porque le encantaba”

Ignacio Ramos recupera en la siguiente entrevista para RELEVO la figura de una pionera desconocida en nuestro país.

Bea Lara
@LilMuse92
Publicado el 01/03/2017 a las 10:00

TIEMPO DE LECTURA: 18 minutos

Descubrir el club Canoe, emplazado en un rincón del barrio de Estrella, en Madrid, es encontrar un lugar que ha dado cobijo a una larga lista de olímpicos españoles de waterpolo, saltos, natación y sincronizada desde hace más de 80 años. Una de estas olímpicas llama especialmente la atención, entre otras cosas, porque su participación en los Juegos no tiene nada que ver con las disciplinas anteriormente mencionadas. La disciplina por la que compitió fue el esquí, y con su participación se convirtió en la primera mujer en disputar unos Juegos Olímpicos de Invierno.

A lo mejor en otros países estos datos ya serían suficientes para adivinar de quién estamos hablando. En España, no. Las disputas políticas del siglo XX salpicaron incluso al deporte y lo convirtieron en un campo de batalla donde los vencedores represaliaron a los vencidos, condenándolos al olvido. Es el caso de esta mujer, primera en tantas cosas, que participó en la fundación del mítico club deportivo madrileño Canoe, destacó en multitud de deportes y representó el espíritu del olimpismo original, mucho menos profesionalizado que en la actualidad.

La historia de Margot Moles (Terrasa, 1910) es la historia de muchas mujeres que, durante la República, destacaron en diferentes ámbitos -ella, en concreto, en el deporte- y que, tras la Guerra Civil, no encontraron hueco en una sociedad represiva y gris que no dejaba espacio para mujeres alegres, valientes e independientes. Será ahora, 30 años después de su muerte, rescatada del olvido por Ignacio Ramos y la editorial Libros.com con Margot Moles: la gran atleta republicana, y por fin se hará justicia con una de las mujeres que abrió un camino que podría haber culminado con grandes éxitos para el deporte femenino español si la Historia hubiera sido diferente.

Imagen de Hemeroteca Nacional.

 

¿Cómo te encuentras con Margot Moles? Tengo entendido que estabas escribiendo un libro sobre ciclistas y atletas madrileños y te la cruzabas a menudo.

La encontraba mucho con ese libro y en general. Las primeras décadas del siglo XX me gustan y las investigo mucho: mis últimos libros se han centrado en el deporte. Tenemos la suerte de que ahora la Hemeroteca Nacional tiene la Hemeroteca Digital, que es una gozada para buscar información. Me encontraba a menudo reportajes sobre Margot Moles, otros sobre deporte femenino donde siempre aparecía ella… Me di cuenta de que era un personaje de una categoría importante.

¿Cuánto has tardado en hacer la investigación?

Dos o tres años.

Aparte de en la hemeroteca, ¿dónde más has conseguido información sobre ella? ¿Las federaciones tenían información sobre Margot?

Las federaciones tienen nada más que algunos datos sueltos de ella, como que fue plusmarquista. Margot, su hermana Lucinda y otras chicas fueron las primeras en practicar el atletismo en España. Practicaban también el lanzamiento de martillo, que en esa época, en el mundo, ninguna mujer practicaba dicho lanzamiento. Así que en los primeros campeonatos en los que ellas hicieron lanzamiento de martillo, la marca que obtuvieron fue récord del mundo… Claro, obviamente (risas). Pero bueno, es el récord del mundo, lo tienes tú.

Tener acceso a los archivos es una de las cosas más complicadas, sobre todo porque a veces esos archivos ni existen. ¿Pudiste consultar archivos para la investigación sobre Margot Moles?

Me costó un montón, porque la información que tenía era lo que aparecía en prensa y… nada más. Pero buscando y buscando en Internet encontré familiares en Estados Unidos. Su hija se casó con un americano y se fue a Estados Unidos a vivir, y allí nacieron sus hijos. El resto de la familia está en el exilio, aquí no quedaba nadie. Logré contactar con una de las nietas, y tuve la suerte de que se viniera a España, a pasar un año sabático a Madrid. Me llevó a la casa de Margot y ahí tenía todos los archivos, con fotos… Imagina que eso se hubiera perdido o se lo hubieran llevado a Estados Unidos. Yo sabía lo que había pasado en los años 30, pero sobre lo que pasó después de la Guerra Civil no sabía nada. Aparte, la familia me contó qué había sido de ella: básicamente se dedicó a la costura. Su hermana le mandaba algo de dinero, sobre todo los primeros años, y por lo visto alojaba estudiantes americanos del Instituto Internacional, y de ahí sacaba algo de dinero. Pero todo desde la más absoluta discreción. De todos modos, ella en ese mundo ya no encajaba: una mujer tan abierta y tan alegre en una época tan oscura y tan represiva, no tenía sitio. Y fue la historia de muchas chicas que vivieron la República, con libertad, y de repente se vieron recluidas.

“Margot era la mejor en todas las disciplinas, y animó a muchas otras chicas a practicar deporte. (…) Es la que abrió el camino a las demás.”

Te han mencionado a Lilí Álvarez en otras entrevistas. Fue otra de las grandes precursoras del deporte femenino español. Pese a ser posterior, tú destacas más la figura de Margot Moles. ¿Qué diferencia a estas dos grandes pioneras?

Lilí Álvarez es la pionera dentro del mundo del deporte femenino, y dentro del mundo deportivo de aquella época, en la que se practicaban varias disciplinas. Destacó sobre todo en tenis, aunque aparte practicaba esquí, automovilismo… También se ha dicho que practicaba patinaje, pero yo tengo mis dudas, porque en aquella época a esquiar se le llamaba patinar. Puede que haya habido una confusión ahí. Fue campeona de esquí. Pero yo creo que Margot fue mucho más allá.

Lilí Álvarez, tras la Guerra Civil, siguió practicando deporte, pese a ser muy feminista y tener problemas en algunas ocasiones, como cuando le retiraron el título de campeona nacional de esquí. Precisamente a causa de esa sociedad machista se retiró del deporte. Pero compitió hasta 1941. ¿Por qué Margot Moles no volvió a competir?

Lilí estaba vinculada a la Sección Femenina, a la ideología falangista. Evidentemente, ahí puedes seguir desarrollando tu carrera, haciendo deporte. Mientras, Margot, con el bagaje que tenía, más vinculada al Instituto Escuela -que estaba relacionado con la Institución de Libre Enseñanza-, de familia republicana, con su tío siendo ministro de la República, su marido combatiendo con los republicanos… Tenía todas las papeletas para no poder seguir. El deporte femenino lo controlaba la Sección Femenina de Falange, y ahí no tenía sitio. Tampoco pudo volver a dar clases -ella era profesora de Educación Física- y quedó condenada al ostracismo: en su casa haciendo labores de bordado para ganarse unas perras y mantener a su hija. Porque claro, fusilaron a su marido y se quedó con una niña de 3 años, sin poder trabajar, sin poder hacer deporte… Una historia tremenda.

Este año se cumplen 30 años de la muerte de Margot Moles. Gracias a este libro se va a recuperar la memoria de esta atleta, pero anteriormente no ha habido ningún intento de reclamar su memoria, ni siquiera un reconocimiento ya en democracia. ¿Cómo se borra de la memoria a una mujer con cientos de referencias en la hemeroteca?

Durante 40 o 50 años Margot no ha aparecido en los anales deportivos. Después se ha recuperado algún dato suelto, pero la gente, si no ve la figura, si no tiene realmente conciencia de los éxitos de esta mujer, de lo que realmente consiguió… A mí también me sorprendió muchísimo, han pasado ya 40 años desde la restauración de la democracia y sigue oculta.

Sí, porque en otros casos, por ejemplo volviendo al caso de Lilí Álvarez, aunque fuera póstumamente, existe un reconocimiento con una medalla de oro al mérito deportivo. Pero con Margot nada, ni siquiera por parte de las federaciones para sacar a la luz referentes para las mujeres.

Sigue habiendo muchos tabúes sobre todo lo que esté relacionado con la República, también en materia deportiva, y muchos de los directivos están todavía muy vinculados al “antiguo régimen”, como ha pasado en medios de comunicación y en otros sectores. Nos queda mucho que hacer en el tema de la memoria, y por eso creo que recuperar figuras como Margot Moles, por ejemplo con este libro, es tan importante. Yo creo que eso es lo que está fascinando a la gente: conocer que antes de la Guerra y durante la República también había figuras, mujeres y deportistas que consiguieron tales logros.

Imagen de
Hemeroteca Nacional.

En esta búsqueda habrás encontrado otras deportistas, como las que has mencionado anteriormente que compartieron club con Margot. Me vienen a la cabeza las “Sin-Sombrero”. ¿Crees que realmente hay una generación de mujeres deportistas perdidas que valdría la pena reivindicar?

Sin duda. De hecho en el libro, aunque la protagonista principal sea Margot Moles, hablo sobre muchísimas otras deportistas. Cuando lean el libro verán que hay un montón. El padre de Margot vino de Cataluña porque le contrataron de profesor en el Instituto Escuela, que era un colegio liberal súper moderno y que tenía la educación física como uno de los ejes principales, igual para chicos que para chicas. Practicaban atletismo, baloncesto… De todo. Un profesor del colegio que era muy amigo de Margot, Manuel Robles, que estaba en un club de atletismo masculino, invitó un día a Margot y su hermana Lucinda a aprender atletismo en ese club, porque vio que tenían unas condiciones atléticas muy buenas. Eso fue en el año 1929. A partir de ahí, las hermanas Moles y algunas alumnas del Instituto Escuela, que tenían 15-16 años, comenzaron a entrenar. Hicieron un mitin de presentación y en él establecieron los primeros récords de España de atletismo. En el Club Femení d’Esports de Barcelona no practicaban atletismo, pero cuando vieron que en Madrid sí practicaban, se sumaron.

Que las invitaran dice mucho de aquella época. ¿Qué aportó Margot y sus compañeras a la época en la que vivieron? Especialmente Margot, por todos los éxitos que logró.

Margot era la mejor en todas las disciplinas, y animó a muchas otras chicas a practicar deporte. Aparte, no tuvo problema en ponerse pantalones para esquiar, cambiando las incómodas vendas bajo la falda que se llevaban entonces. Se puso pantalones para ir más cómoda, y le dio igual lo que le dijeran. La llamaban chicazo, se metían con ella. En atletismo iban enseñando la pierna, sin sujetador… Les solían decir de todo. Es la que abrió un poco el camino a las demás.

¿Cómo recibió su entorno su participación en el deporte?

Sin problema. Su padre era profesor, muy innovador, y no tuvo ningún problema por su mentalidad liberal. Además del atletismo, se juntó con más gente de su edad e iban a la montaña. Con ellos fundó el Club Canoe, y empezaron a practicar el esquí, la natación… También se juntó con otras chicas para hacer hockey.

¿Crees que su atuendo, el ir tan cómoda, ayudó a mejorar su técnica, a ser mejor?

Sí, yo creo que sí. Hacer deporte, cuanto más cómoda, mejor. Por ejemplo, es un estorbo nadar con trajes de baño largos (risas).

Cuándo se fundó el club Canoe, ¿era la única mujer? ¿Qué importancia tuvo en ello?

Era una más, en aquel entonces ella tenía 18 años. Su hermana Lucinda, que era dos años mayor que ella, fue vocal en la primera directiva.

 

“Durante el franquismo se decía que había disciplinas que no eran muy adecuadas para las mujeres, que las masculinizaba y perjudicaba su función reproductora.”

Margot Moles consiguió el récord en lanzamiento de martillo. ¿Qué otros logros consiguió?

Su especialidad era el lanzamiento de disco. Sus otras marcas, comparadas con Europa, eran normalitas. Pero en lanzamiento de disco sí que tenía marcas de nivel europeo. En el libro hay un capítulo dedicado a cuando la invitaron a los Juegos Universitarios de Turín, en 1933. Fue la única chica en la delegación española, de más de 30 deportistas, y fue porque sabían que podía ganar. Iba a participar en lanzamiento de disco y en los entrenamientos -eran tiempos de Mussolini-, cuando los italianos vieron que iba a ganar a todas las italianas, le impidieron participar alegando un problema federativo de la delegación española. Lo había organizado todo el Sindicato de Estudiantes y se fueron sin permiso de la Federación española. Los italianos se agarraron a eso para impedir su participación, y se quedó sin ganar. Al año siguiente, en un mitin en Lisboa hizo el récord mundial universitario de lanzamiento de disco.

Hockey, atletismo, natación y esquí, cuatro deportes y en los cuatro destacaba. Ahora ya no hay deportistas tan multidisciplinares.

Antes no había tanta competencia, pero destacar en los cuatro… Ahora está tan profesionalizado que, o te dedicas a uno, o no consigues nada. Lo bueno de entonces era que el deporte era amateur. Ella no practicaba deporte para ganar torneos ni copas, sino para disfrutar del deporte, porque le encantaba. La universidad también les ayudó: el sindicato de estudiantes que había entonces promocionó el deporte femenino, pero tampoco tenía muchos medios. Organizaron campeonatos universitarios. Fue una época de muchas ilusiones que luego se truncaron.

Suele ser habitual ver a hermanos compitiendo juntos, interesándose por el mismo deporte, como el caso de las hermanas Calvo en taekwondo o los hermanos Gasol en baloncesto. ¿Qué importancia tiene Lucinda en la vida de Margot?

Ellas eran inseparables. Tenían un hermano, pero era 4 o 5 años más pequeño, y ellas, al ser más o menos de la misma edad, hacían todo juntas. Se iniciaron juntas en todo: en atletismo, en el Canoe, en el hockey (estaban en el mismo equipo)… Luego Lucinda se formó también como profesora de educación física, y se fue a Estados Unidos, a Inglaterra… y se desvinculó un poco de la competición española. A partir de ahí Margot empezó a crecer y a destacar más, ella sola.

Entonces Lucinda desarrolló su carrera fuera de España y tuvo más suerte que su hermana, a largo plazo.

De hecho, cuando ya se veía que Franco iba a ganar la Guerra Civil, Lucinda se fue a Estados Unidos, porque ya había estado allí años. Lo que pasa es que no se dedicó a la educación física, ¡sino a dar clases de español!

¿Margot Moles se implicó en la Guerra Civil?

Sí, muy activamente. Primero, cuando empieza la Guerra, hacen a su padre encargado de los edificios en el Instituto Escuela. En uno de los ellos montaron una especie de hospicio para los niños huérfanos de la guerra, o aquellos cuyos padres estaban en el frente. Las dos hermanas estuvieron ayudando en el cuidado de los niños. Luego, Margot se metió en una especie de consejo de deportes que había en el gobierno republicano, ayudando como monitora de educación física para los soldados y los reclutas. En 1937, España participó en la Olimpiada Obrera de Amberes, que fue la última competición de Margot, en la que quedó tercera, medalla de bronce, detrás de dos rusas. Su marido estuvo en el batallón alpino en Navacerrada, ya que era esquiador, bastante bueno. Al final le detuvieron; estuvo en el Puerto de Alicante intentando escapar. Mientras él intentaba escapar, ella se quedó en Madrid, embarazada. Tampoco se sabe exactamente qué decidieron. Imagino que Margot tenía la idea de que no la iban a represaliar: había estado vinculada, pero tenía amigos en el otro bando que le ayudaron mucho. No sirvió para salvar a su marido, pero sí a ella.

Realmente su historia es el reflejo de la historia de muchas mujeres tras la Guerra Civil, con el añadido de haber perdido un talento deportivo tan enorme. ¿Dónde crees que hubiera llegado si hubiera seguido compitiendo?

Hubiera seguido ganando campeonatos, seguro. Justo en 1936, cuando empezó la Guerra, ella acababa de ganar el Campeonato de España de Esquí. Fue a los Juegos Olímpicos de Garmisch-Partenkirchen, aunque su actuación fue muy discreta: quedó de las últimas porque las españolas no tenían preparación, ni tenían gente que les ayudara. También había estado en Alemania, en un campeonato de hockey hierba femenino que era una especie de preolímpico, y quedaron terceras o cuartas. Si no hubiera empezado la Guerra Civil, hubiera participado en los Juegos Olímpicos de Berlín con el equipo de hockey. En atletismo, igual, hubiera seguido ganando campeonatos. Hay que pensar que, cuando empezó la Guerra Civil, Margot tenía 26 años, era jovencísima. Por lo menos hasta los 30, al menos 4 o 5 años más…

Incluso más tiempo… Repasando el medallero de aquellos años se ve que la media de edad era más alta, quizá porque el deporte no estaba tan profesionalizado, no era tan competitivo. ¿Cómo se financiaba el deporte femenino antes de la Guerra Civil?

Como podía, no tenía prácticamente apoyos. Era totalmente amateur. Por eso la mayoría de las chicas que se podían permitir practicar deporte era de familias burguesas, un poquito acomodadas, como la familia de Margot. Solían pertenecer a familias liberales, progresistas, de profesionales (profesores, médicos, abogados)… La burguesía liberal de la República.

Ignacio Ramos, autor de numerosas obras sobre historia del deporte.

Imagen de
Bea Lara.

Ignacio Ramos, autor de numerosas obras sobre historia del deporte.

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Bea Lara.

¿En qué deportes se destacaba en la época de la República que ahora están desaparecidos?

Desaparecidos no, pero había mucho más polideportivo, más variedad. Por ejemplo, había revistas deportivas buenísimas, como Campeón, o el As antiguo, que tenía unos reportajes estupendos de todo tipo de deportes. Eso es lo que echo ahora un poco de menos, porque abres un periódico deportivo y da vergüenza. Y en televisión ya ni te cuento, ya ni la pongo: 45 minutos hablando del peinado de uno, de que el otro le ha mirado en el entrenamiento mal… Tonterías.

¿Consideras que esto influye en la cultura deportiva de este país?

Sí, eso es lo que hace falta trabajar, porque no es que la gente no le interesen esos deportes, es que no se les da la opción de disfrutarlos. A mí me hacen ilusión algunas cosas; por ejemplo, ahora el equipo de fútbol femenino del Atlético de Madrid está teniendo mucho tirón, como en el partido contra el Barça en el Calderón al que fueron 15.000 personas. Esto pasó en los años 30 con el equipo de hockey en el que estaba Margot, precisamente también el Atlético de Madrid, que tenía mucho tirón y duelos con el Club de Campo, que era como el Real Madrid de la época. Había partidos a los que iban 4.000 y 5.000 personas, que para esa época era una barbaridad.

Del panorama actual, ¿con qué te quedarías? ¿Qué deportes y deportistas sigues?

A mí me gusta muchísimo el baloncesto, que tiene cierta repercusión, pero yo creo que tendría que tener más. Me parece que es el deporte más completo que hay.

¿De qué equipo eres?

De Estudiantes.

Entonces no te podemos felicitar por la Copa del Rey (risas). [El Real Madrid ganó la Copa del Rey de baloncesto en Vitoria el día anterior a esta entrevista, tras vencer al Valencia Basket en la final.]

No (risas). Yo, como Margot, del Atlético de Madrid en los deportes, y en baloncesto del Estudiantes.

Y del panorama femenino, ¿una deportista o un deporte por el que te intereses en España?

El fútbol femenino me interesa bastante; el atletismo también lo sigo, y si hubieran más ayudas saldrían muchas más atletas. Y por el libro de Frontones Madrileños, me gusta mucho la pelota femenina, la raqueta… Ahora no hay referentes, aunque empieza a haber mujeres en el País Vasco que practican pelota-mano, que antes era súper masculino y era imposible ver mujeres. Las mujeres era con raqueta y con falda, y poco más.

Que el récord de lanzamiento de martillo de Margot Moles se mantuviera tantos años realmente da a entender la poca importancia que se le ha dado al deporte femenino hasta hace muy poquito tiempo. Precisamente hoy [la entrevista se realiza el 20 de febrero] se cumplen 25 años de la medalla de Blanca Fernández-Ochoa, primera española medallista olímpica.

Claro, muchas disciplinas femeninas se prohibieron directamente durante el franquismo, como el atletismo desde 1940. El general Moscardó, encargado del deporte durante el franquismo, pidió un informe y en el mismo se decía que había disciplinas que no eran muy adecuadas para las mujeres, que las masculinizaba y perjudicaba su función reproductora. Hacían estudios “científicos” para justificarlo. El ciclismo y el atletismo estuvieron prohibidos para las mujeres hasta los años 60, cuando empezaron a abrir un poco la mano. Pero, claro, ha estado casi 30 años sin practicarse.

Conociendo la cantera y el movimiento que hubo en la República en torno al deporte femenino, ¿crees que estaríamos mucho mejor posicionados a nivel mundial en deporte femenino si no hubiera sido por las prohibiciones del franquismo?

Eso habría que verlo porque, aunque durante los años de la República parecía que el atletismo femenino iba en auge, realmente no tenían suficiente apoyo de las federaciones ni de los clubes. Otra cosa buena que hizo Margot Moles con otras deportistas de su generación fue que, como vieron que tenían poca ayuda, decidieron organizarse y montar sus propios clubes. En Cataluña estaba el Club Femení d’Esports, pionero de los clubes femeninos de deporte. En Madrid, en 1936, organizaron algo parecido: el Club Femenino de Deportes. En él estaban Margot y Lucinda Moles, o Aurora Villa, otra atleta más joven que Margot que la seguía a todas partes y que también fue una atleta muy buena: ganó campeonatos de España. El club que montaron estaba bastante bien organizado: tenían clases todas las semanas, médicos que controlaban la salud y la condición física de las chicas… Era una cosa bastante profesionalizada, aunque no para competir. A partir de esto sí que se podría haber progresado, pero todo dependía del apoyo de las federaciones. Así que no se sabe qué hubiera pasado; pero, desde luego, mejor que con el franquismo sí que hubiera ido, seguro.

Margot Moles: la gran atleta republicana hará justicia a una figura imprescindible en la historia del deporte español. Pero quedan muchas mujeres por recuperar de aquellos años. Mujeres cuya vida deportiva en ocasiones se conecta secretamente con las mujeres que en los últimos años cosechan éxitos deportivos. Fernando Carreño, periodista de Marca, en una charla celebrada en el club Canoe el pasado 23 de febrero, siguió uno de esos pequeños hilos que conectan la Historia: Blanca Fernández-Ochoa, primera medalla olímpica femenina española (además, en deportes de invierno), tiene un vínculo con Margot Moles, primera mujer española en unos Juegos Olímpicos de Invierno: este vínculo tiene que ver con el club Peñalara (de nombre completo Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara), donde Margot ganó todos los torneos femeninos y donde Blanca aprendió a esquiar. Estas pequeñas coincidencias que nos unen con nuestro pasado no se pueden recuperar si no rescatamos nuestra memoria. ©RELEVO

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Rubén Martín Bravo

REDACTOR

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