MARCUS COOPER:

“Es una gran ventaja controlar que no te ataquen los nervios”

Los medios destacaron más sus orígenes que su victoria olímpica en su debut, pero tiene claro que no competiría por otro país que no fuera España.

José M. Amorós
@JoseMAmoros
Imágenes de Rubén Martín Bravo
Publicado el 17/4/2017 a las 12:00

TIEMPO DE LECTURA: 10 minutos

Primeros días de sol en Madrid, y el estanque del Parque del Retiro está plagado de turistas remando sobre sus aguas. Junto a ellos, varios niños aprenden a palear sobre unas piraguas a las órdenes de su monitora. Unos jóvenes que quedan boquiabiertos con la llegada de Marcus Cooper, medalla de oro en K1-1.000 m. en los pasados Juegos Olímpicos. Marcus no duda en fotografiarse con todo aquel que se lo pide. Quién sabe si alguno de esos aprendices de la escuela del Club Vallehermoso-Retiro se colgará un oro como lo hizo el mallorquín hace ocho meses. En este entorno incomparable, RELEVO se cita con una de las grandes sorpresas españolas en Río 2016.

¿Qué ha cambiado en Marcus Cooper al tener colgada una medalla de oro olímpica?

Lo que más ha cambiado es mi manera de afrontar los retos de mi carrera deportiva a partir de Río. He ganado confianza para las competiciones. Sabiendo que con 21 años he alcanzado lo más grande que existe para un deportista, un oro olímpico, el objetivo siempre va a ser ganar en las competiciones importantes a nivel internacional. Mi manera de pensar ha cambiado totalmente.

¿Sabías que ibas a ser un gran campeón?

Siempre tuve un gusanillo que me decía que algún día llegaría a ser campeón olímpico. Lo que no me esperaba para nada es que fuera tan pronto, con solo 21 años.

Sí, porque además llegabas a los Juegos como tapado: ni mucho menos eras uno de los favoritos a medalla dentro del potente equipo español de Saúl Craviotto, Teresa Portela, Sete Benavides…

Mi resultado fue una sorpresa para todos, incluyendo para mí. Yo iba con ganas de arrasar, de hacer mi mejor regata, mis mejores 1.000 metros. Estaba seguro que lo haría bien porque había entrenado muy fuerte, como nunca. Sabía que estaba en un estado de forma increíble, pero lo cierto es que no partía como uno de los favoritos para nada. Y al final, colgarme el oro fue todo un sorpresón.

“Mi resultado fue una sorpresa para todos, incluyendo para mí. […] Sabía que estaba en un estado de forma increíble, pero lo cierto es que no partía como uno de los favoritos para nada”

¿Había alguien que te dijera: “Marcus, vas a ganar el oro, eres capaz”?

Para todos fue una sorpresa. Algunos sí confiaban algo más en mí. Como mi entrenador, que no paraba de repetirme que me veía totalmente capaz de conseguirlo. O también mi familia. Pero todos, incluido yo, nos quedamos alucinados tanto con el regatón que me salió como con el resultado.

¿Cómo lo recuerdas ahora, después de 8 meses? Porque seguro que ya no se te olvidarán esos 1.000 metros.

La remontada final fue lo más destacado de la regata, sin duda. Aunque yo el mérito se lo doy a la prueba completa. Fue una estrategia muy personal, además porque es bastante rara. Fue muy arriesgado. Pero no fue para nada improvisado. Yo lo había entrenado así y estaba seguro de que era la mejor opción. Por eso lo hice así.

¿Qué has sacrificado para ser campeón olímpico?

El oro olímpico y el resto de mis resultados llevan muchísimo sacrificio. Mi vida no es la vida de un adolescente o de una persona normal. Mi día a día es entrenar y el poco tiempo que tengo libre es para estudiar [Grado Superior en Administración y Finanzas]. Aquellas cosas que haría alguien de mi edad, yo no las puedo hacer. Intento desconectar en mis ratos libres todos lo que puedo. Dar un paseo, tomar un café o ir al cine o tomar un helado. Esto es un trabajo para mí. Eso es el deporte de alto nivel: un trabajo. Y un trabajo que llevo haciendo desde los 12 años.

Debe ser duro dejar tu casa tan joven…

Siempre se echa muchísimo de menos el hogar. Mi casa está en Mallorca, mi familia, mis amigos de siempre. Pero bueno, intento aprovechar cuando tenemos algunas vacaciones a final de temporada y estar un poco de tiempo con mi gente. Pero sí que es verdad que se echa de menos tu casa. Aunque en Madrid estoy super cómodo y lo paso genial.

“Esto es un trabajo para mí. Eso es el deporte de alto nivel: un trabajo. Y un trabajo que llevo haciendo desde los 12 años”

¿Cómo fue dar ese paso?

Yo simplemente me dejé llevar. Comencé a hacer piragüismo con doce años y a los quince me llamaron para el equipo nacional junior, que tenía su sede en el Centro de Tecnificación de Trasona (Asturias). A mí el piragüismo me encanta, y por él no me cuesta tomar decisiones. Si tengo que dedicar el esfuerzo de marcharme de casa, lo hago. Al fin y al cabo, todos nos vamos en algún momento de casa. Lo que pasa que yo me fui con 15 años. Me dejé llevar para estar con el equipo nacional.

¿Lo pasaste mal?

Mi primer año fuera de casa sí que fue muy raro y eché mucho de menos estar en casa. Mi familia también lo pasó un poco mal, pero al final todos nos dimos cuenta que era por una muy buena causa y todos lo entendimos.

Tras ganar la medalla, se habló mucho de tus orígenes y tus apellidos. ¿Cómo viviste esa polémica después de convertirte en campeón olímpico? ¿Te amargó un poco el momento?

Hubo demasiados comentarios. Se le dio demasiada importancia a mis orígenes, a mi sangre. Sí, soy inglés de nacimiento porque nací en Oxford. Pero llevo toda la vida en España y me siento totalmente español. Mi corazón es español al 100% y así va a seguir. Los medios de comunicación decidieron darle más importancia a mi nacionalidad antes que a lo que había que darle importancia: el oro olímpico. España debe de cambiar la mentalidad en ese aspecto. Leí cosas de todo tipo, como que ni siquiera entrenaba en España, que entrenaba en otros países y que competía por España porque aquí me daban becas mejores. He visto de todo en las redes pero el mérito de mi medalla es 100% español.

Al tener sangre alemana e inglesa, ¿nunca te ofrecieron competir por esos países viendo tu proyección?

Nunca me lo ofrecieron pero, si lo hubiera hecho, hubiera dicho que no claramente.

“Se le dio demasiada importancia a mis orígenes, a mi sangre. Soy inglés de nacimiento porque nací en Oxford. Pero llevo toda la vida en España […] Mi corazón es español al 100%”

Te conviertes en uno de los grandes exponentes del piragüismo español, uno de los deportes que más alegrías olímpicas da a nuestro deporte…

Puede presumir de ser el deporte con mejores resultados para España en los JJ.OO. de Río. Sí es cierto que tenemos poco presupuesto y que no contamos con las ayudas que necesitaríamos, pero lo poco que tenemos se ha sabido gestionar bien. Hemos sabido llevar un equipo potente a las competiciones internacionales, como los Juegos. Porque no solo hemos conseguido buenos resultados en los JJ.OO. Siempre a nivel internacional solemos destacar. El mérito es de todos: el equipo, la federación, los entrenadores y todo el equipo de trabajo que rodea a los deportistas.

Quizás sin unas ayudas al nivel, Marcus Cooper es el primer gran éxito de las becas Podium de Telefónica. Qué importante es que las empresas patrocinen nuestro deporte…

Es importantísimo. Es una ayuda increíble para los deportistas. Al final dependemos mucho del nivel económico que tenemos para poder competir, para el material… Fui uno de los primeros afortunados en entrar en la lista de deportistas Podium y me permitió ir a competiciones que no hubiese podido ir sin esa ayuda o tener un material mejor para competir a primer nivel.

¿Ha habido competiciones que no has podido competir por falta de ayudas?

Sí, ha habido varias competiciones a las que no he podido asistir por tenerlas que autofinanciar. La Federación no se puede permitir pagar el gasto de llevar a sus piragüistas a competir. Quizás no son competiciones de primer nivel, pero sí nos vienen bien para poder conseguir ayuda económica o, simplemente, para coger experiencia.

Y luego, cada cuatro años, se exigen medallas a pesar de carecer de la ayudas y del foco mediático…

La desventaja que tenemos algunos deportes -al contrario que el fútbol, que tiene competiciones todos los fines de semana- es que nosotros tenemos competiciones internacionales una o dos veces al año, y siempre en verano. No tenemos esa emoción competitiva cada poco y, por ello, es verdad, estamos menos valorados y se nos saca menos en los medios de comunicación.

Sobre el piragüismo: “Sí es cierto que tenemos poco presupuesto […] pero lo poco que tenemos se ha sabido gestionar bien. […] Siempre solemos destacar a nivel internacional”

Pero sí hay competiciones y de alto nivel aunque sean de carácter anual. ¿Cuáles son tus objetivos para este verano y para el futuro?

Ahora, después del resultado en los Juegos, parto como favorito en todas las competiciones, y la gente va a esperar que yo me mantenga en lo más alto. Debo de admitir ya que es muy difícil estar todos los años en lo alto del podio. Aunque, sin duda, mi objetivo a partir de ahora va a ser ganar o estar delante luchando por la victoria. Este año me lo he tomado más relajado mentalmente, pero quiero seguir dando caña. El gran objetivo a corto plazo es el Campeonato del Mundo en Racice [República Checa] a finales de agosto. Pero al final el objetivo es llegar a 2020 y estar en Tokio.

¿Tienes miedo de que los resultados no salgan?

No, no tengo miedo ahora a tener un resultado malo en alguna competición. Soy una persona muy tranquila en ese aspecto, muy humilde, y sé lo que valgo y lo que puedo conseguir. Tengo claro que a veces los resultados no salen y puede ser que este año no tenga un resultado tan grande como el año pasado. Pero voy a seguir entrenando como siempre, y seguro que, al final, cuando llegue el gran objetivo que es Tokio, volveré a conseguir un buen resultado.

Serio y tranquilo en tierra… ¿Cómo es Marcus dentro del kayak?

Al igual que soy tranquilo fuera del agua, también lo soy dentro de ella. Mi fuerte es la mentalidad con la que afronto la competición. Es normal llegar muy nervioso a unos Juegos Olímpicos; en cambio, yo destaco por mi mentalidad y mi forma de estar tranquilo, de mantener la presión, de pensar en mi trabajo y en lo que llevo entrenado cada día para preparar ese momento. Calentar bien, estirar bien, alimentarme bien, descansar bien y llegar a la salida de esos 1.000 metros en el mejor estado de forma y concentrado 100% y hacer mi mejor regata.

Con solo 21 años, es bastante raro encontrar a alguien así…

Sí, aunque fuera mi primera vez en unos Juegos Olímpicos, he estado en otras competiciones internacionales y esa experiencia sí la tenía. Es un fuerte y una gran ventaja controlar que no te ataquen los nervios, saber afrontarla… Si estás nervioso y con presión empiezas a pensar en otras cosas y empiezan a entrar dudas, lo que no te permite competir bien.

¿Cuáles son los objetivos de cara a Tokio 2020?

Viéndolo desde lejos, el objetivo es, sin duda, repetir la medalla de oro de Río en K1-1.000 m. Además, si los horarios lo permiten y si conseguimos clasificarnos, quiero doblar y hacer la embarcación del K4-500 m., la nueva modalidad incorporada para 2020. El objetivo es luchar por dos medallas en Tokio.

“Si conseguimos clasificarnos, quiero doblar y hacer la embarcación del K4-500 m., la nueva modalidad incorporada para 2020. El objetivo es luchar por dos medallas en Tokio”

¿Cómo comenzaste en el piragüismo?

Empecé con 12 años en un pequeño club de Mallorca, el RCN Portopetro, que quedaba a 10 minutos de mi casa. Lo probó un amigo y le acompañé. El club tiene piragüismo de recreo y dábamos vueltas por la costa. Una actividad divertida para el verano. Después me di cuenta de que también había piragüismo de competición. Vi que era un deporte que te ponía en forma, que te ponía fuerte y yo quería ser uno más, quería unirme allí. Cuando empecé me fue bien desde el primer día. Competición a competición fui yendo cada vez mejor y me enganché. Se convirtió en mi pasión.

¿Siendo tan joven ya te inclinaste por el piragüismo o probaste otros deportes?

Baloncesto y fútbol. Me di cuenta que no era lo mío y preferí el piragüismo. ©RELEVO

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