LOIDA ZABALA:

“Mi plan siempre será hacer lo posible para seguir compitiendo. Estaría dispuesta a pedir un crédito.”

El Mundial de Halterofilia de México ha sido aplazado y finalmente dará comienzo el 27 de noviembre. La haltera recuerda su etapa en dicho país y lo que significa este campeonato en su ciclo paralímpico.

Bea Lara
@LilMuse92
Publicado el 3/10/2017 a las 16:00
Revisado el 3/10/2017 a las 17:45

TIEMPO DE LECTURA: 9 minutos

El 19 de septiembre de 2017, la tierra tembló, y miles de mexicanos sufrieron una experiencia muy similar a la que Violeta Parra cantaba en Puerto Montt está temblando: “Espejos y lavatorios descienden por las paredes. / Señor, acaso no puedes calmarte por un segundo.” Pero no se calmó, sino que sacudió las entrañas de México con una intensidad de 7,1, los corazones del mundo con más de 350 muertos (362 confirmados por las autoridades, cuando se escriben estas líneas) y la economía de un país que necesitará más de 2.000 millones de dólares para ser reconstruido.

Todos los aspectos del país azteca se han visto afectados por este desastre natural, y el mundo del deporte no ha sido ajeno: los Mundiales Paralímpicos de Natación y de Halterofilia, que debían haberse celebrado esta semana, han sido aplazados y se celebrarán del 27 de noviembre al 7 de diciembre. Lo sucedido en México ha afectado a muchos deportistas en lo deportivo, pero, además, para otros ha sido también duro en el aspecto personal. Es el caso de la haltera paralímpica Loida Zabala (Losar de la Vera, 1987), que tuvo la oportunidad de vivir durante un periodo en México: “Lo primero en lo que pensé fue en mis amigos mexicanos. Me puse rápidamente a enviarles mensajes para asegurarme de que estaban bien. Por suerte, de salud están todos bien, aunque desafortunadamente una de mis amigas ha sido desalojada de su piso por riesgo de derrumbamiento y no puede acceder para recuperar todo lo que tenía dentro.”

Loida Zabala en el podio del Open de las Américas de 2015.

Loida Zabala en el podio del Open de las Américas de 2015.

Loida vivió en casa de la haltera mexicana Amalia Pérez, campeona en los últimos tres Juegos Paralímpicos y su gran ídolo deportivo, durante los cuatro meses que pasó en México: “Es una gran deportista. Pero como persona es aún mejor: me ofreció su casa durante tantos meses y me dejó la puerta abierta para cuando quiera ir; me trata como parte de su familia. Tiene una humanidad increíble.” Vivió, comió y entrenó con su mayor referente, una vivencia que todos los deportistas querrían disfrutar: “Aprendí muchísimo de esa experiencia y de allí me llevé una gran familia que echo mucho de menos.” Tras cuatro meses de entrenamiento con Amalia, Loida Zabala se colgó el oro en el Open de las Américas 2015: “Tener a toda su familia y todos mis amigos en el público mientras recibía la medalla fue un momento mágico.”

Loida Zabala se colgó el oro en el Open de las Américas 2015 tras compartir entrenamiento y casa con su ídolo, la haltera mexicana Amalia Pérez.

Además de la preocupación personal que el terremoto ha supuesto para Loida, el aplazamiento del Mundial de Halterofilia Paralímpica afecta a la haltera profesionalmente. Esta cita marcará el rumbo de los próximos objetivos de la deportista, ya que actualmente la beca ADOP con la que cuenta para financiar sus entrenamientos es muy pequeña: “Desde hace un mes, la beca ADOP la reciben los ocho mejores deportistas del mundo, por lo que he vuelto a recuperarla, aunque con un quinto puesto sea muy pequeña.” Hasta hace un mes, Loida no contaba con una beca ADOP para financiarse, y de los resultados de la cita aplazada dependen sus próximos pasos y sus planes para 2018, aunque como ella misma reconoce: “Mi plan siempre será hacer lo posible para seguir compitiendo y entrenando al máximo nivel. En el peor de los casos estaría dispuesta a pedir un crédito. Lo que sea necesario.”

Imagen de Tesalia Worl.

Loida Zabala no se detiene ante nada, y demostró su arrojo en los Juegos Paralímpicos de Río 2016 arriesgando su beca con el objetivo en mente de conseguir una medalla: “Yo estaba preparada para levantar los 103 kg., y así lo demostré: subieron muy fácil, pero desafortunadamente los jueces dictaminaron que fue nulo y nunca supe el porqué. Jamás me arrepentiré de ello, porque soy una persona que siempre doy todo de mí y no podría vivir con un ‘Y si lo hubiera intentado…’ en mi cabeza.”

El intento nulo de Loida Zabala sobre 103 kg. en los Juegos de Río 2016.

Desde que Loida se despidió de su beca en Río 2016, no le ha faltado apoyo: “Ha sido un año muy duro, pero he tenido la suerte de contar con la beca de la Junta de Extremadura y las ayudas de Liberty Seguros y Patrocina un Deportista. Sin ellos no hubiera podido dedicarme exclusivamente a entrenar.” Tampoco habría podido ir a Hungría para clasificarse para este Mundial, y sin el Mundial… “Tampoco hubiera podido soñar con los Juegos de Tokio 2020.” Qué duro es el deporte.

Arriesgó su beca ADOP en los Juegos Paralímpicos de Río 2016 y ha podido dedicarse a entrenar en exclusiva gracias a sus patrocinadores.

Por suerte, contar con los mejores profesionales en el entrenamiento, no solo físico, ha ayudado a Loida Zabala a mantener una preparación adecuada: “Con su profesionalidad y mi esfuerzo diario estoy segura de que juntos llegaremos muy lejos”, asegura la haltera. Este año ha vuelto a entrenar a su hogar, a Losar de la Vera: “Estoy entrenando con Alberto Sánchez, y seguimos los entrenamientos de Óscar Sánchez del equipo de PowerExplosive, añadiendo a cada entrenamiento todo lo que estoy aprendiendo con Iván Alonso, mi psicólogo deportivo, también del mismo equipo.”

Entrenar en casa es algo nuevo para Zabala, que anteriormente entrenó durante nueve años en Oviedo con Lodario Ramón”con él he aprendido la base de este deporte” -, y que durante su estancia en México D.F. entrenó con Enrique Alvarado: “Ha sido una experiencia necesaria para aprender que podía entrenar de varias formas distintas espalda, tríceps, bíceps, hombro…” Actualmente entrena con Óscar Sánchez: “Estamos entrenando con encoder, de tal forma que cada día entrenamos con el porcentaje real, ya que te mide la velocidad de la barra y los datos te dicen si tienes que subir el peso porque te encuentres mejor ese día. Estos entrenamientos me parecen muy divertidos, porque cada día quiero subir la barra más y más rápido y sin darme cuenta estoy ganando fuerza. Ahora me encuentro con un programa mucho más adaptado a mí y siento que estoy en el mejor momento de mi carrera.”

Imagen de Miguel Monasterio.

Loida Zabala se plantea cada vez mayores desafíos. Lejos de estar decaída tras los resultados de Río 2016, en diciembre del año pasado superó un nuevo reto: competir por primera vez contra deportistas sin discapacidad, en la modalidad de Powerlifting: “Lo más difícil fue conseguir controlar el equilibrio en la banca convencional, ya que es más estrecha. Pero fue una experiencia increíble: conocí personas maravillosas y, por supuesto, quiero repetir y competir a nivel internacional. Es una bonita forma de demostrar que la discapacidad no existe.” Y eso que en los entrenamientos en los que preparó esa cita no estaba en las mejores condiciones: “Después de los Juegos de Río me dio un bajón enorme de defensas, entrenaba con fiebre, mareos, anemia e, incluso, tuve que pasar por el quirófano. Pero no soy una persona de excusas, así que fui a por todas y conseguí el oro que tanto había soñado meses antes.”

“Ahora me encuentro con un programa mucho más adaptado a mí y siento que estoy en el mejor momento de mi carrera”

Si de algo sabe Loida es de recuperaciones rápidas a base de esfuerzo. Su silla de ruedas la acompaña desde los 11 años, cuando sufrió una inflamación de médula: “Mi primera meta era ser independiente, los médicos me habían dicho que quizás tardaría meses y ¡lo conseguí en sólo dos semanas!” Una muestra más del esfuerzo que la deportista pone en todo lo que hace, y también de sus ganas de superarse y disfrutar: “Fue maravilloso salir del hospital después de varios meses, notar la brisa en la cara y volver a una vida totalmente normal. Antes de lo ocurrido hacía varios deportes, pero nunca había querido competir ni nada. A día de hoy estoy llena de metas y sueños, por lo que si me dieran a elegir nunca elegiría una vida distinta a la que tengo ahora.”

Imagen cedida por
Loida Zabala.

De hecho, el deporte vertebra su vida de tal manera que se dedica en cuerpo y alma a él: “Me dedico exclusivamente a entrenar, descansar y comer.” Sin mucho tiempo libre, el poco que se concede lo dedica a pasar tiempo con su gente, jugar a videojuegos, pasear y atender a sus fans en redes sociales, donde es muy activa. Sin intenciones de retirarse en mucho tiempo – “mi deporte es muy longevo” -, le encantaría dedicarse a mejorar la vida de las personas: “Quizás me dedique a dar conferencias de motivación y a enseñar herramientas de coaching.”

“El Comité Paralímpico ha triplicado las becas a los deportistas y entrenadores, y poco a poco vamos teniendo la igualdad que nos merecemos como deportistas que somos”

Mientras, no duda en alzar la voz en busca de la igualdad de condiciones entre los deportistas con y sin discapacidad, como de hecho hizo tras conocer los recortes presupuestarios que el Gobierno tenía intención de hacer al deporte paralímpico: “Nos han escuchado y actualmente el Comité Paralímpico ha triplicado las becas a los deportistas y entrenadores, y poco a poco vamos teniendo la igualdad que nos merecemos como deportistas que somos. Aunque todavía queda mucho por cambiar.” Como la cara más conocida de la halterofilia paralímpica, y una de las más conocidas de la halterofilia española, se lamenta de que en España no haya más nivel en su deporte para poder competir: “Tengo la esperanza de que algún día todo cambiará. A nivel internacional hay muchísimo nivel y es una motivación estar luchando con mujeres tan fuertes.”

Ahora que Loida Zabala ya conoce las nuevas fechas del Mundial de Halterofilia Paralímpica está lista para sentarse en la banca y cerrar los ojos hasta que la barra esté de nuevo en los soportes: “Siempre hago los mismos movimientos y la misma respiración. Gracias a mi psicólogo deportivo Iván puedo focalizar toda mi atención en cada levantamiento sin importar lo que haya en mi entorno.” La haltera se enfrentará del 27 de noviembre al 7 de diciembre a un nuevo desafío, en el México de su corazón. Y con suerte, esfuerzo y ese arrojo que la caracteriza, la veremos con una medalla al cuello en este Mundial y en Tokio 2020. ©RELEVO

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