“Sería un sueño que mi mujer y mis hijos me vieran cruzar la meta de un XTerra”

El paratriatleta José Manuel Candón busca fondos para poder participar en las pruebas de triatlón cross XTerra de 2018.

Bea Lara
@LilMuse92
Publicado el 7/11/2017 a las 12:34

TIEMPO DE LECTURA: 12 minutos

José Manuel Candón era desactivador de explosivos en el cuerpo de élite de la Infantería de Marina. “Estás acostumbrado a una vida al límite”, recuerda este militar retirado. Y de repente, llegó el accidente: “Cuando yo salí del coma, a los 40 días, lo primero que me dijeron fue: ‘Vamos a hacer rehabilitación’. Y la rehabilitación era llevarte un botellín de agua a la boca para beber, y te das cuenta de que no puedes llevarte el botellín de agua a la boca; no puedes beber agua por ti mismo.” 35 operaciones después, Candón tiene una discapacidad visual que le ha dejado solo un 15% de visión en un ojo, pero eso no ha sido obstáculo para convertirse en el primer deportista discapacitado visual en participar en tándem en XTerra, una de las pruebas de triatlón cross más duras del mundo, junto a su inseparable guía Nico Arellano.

XTerra, una prueba extrema

El propio paratriatleta nos explica en qué consiste XTerra: “La distancia que recorremos es olímpica [1.500 metros de natación, 40 kilómetros de ciclismo y 10 kilómetros de carrera a pie]. La fase de natación es la misma; lo único es que yo he estado en pruebas en las que la Federación Internacional habría suspendido la prueba de agua, y en XTerra no se suspende ni de coña”, explica entre risas el paratriatleta. “Que ellos suspendan una prueba de agua es muy raro: van buscando la exigencia, y nunca he visto que hayan suspendido un XTerra por motivos climatológicos.”

“La rehabilitación era llevarte un botellín de agua a la boca para beber, y te das cuenta de que no puedes llevarte el botellín de agua a la boca; no puedes beber agua por ti mismo”

Candón nos habla de cada una de las pruebas del triatlón XTerra: “La parte de la bici suele tener circuitos mucho más duros que el triatlón cross normal, muy técnicos, muy complicados, con muchas subidas y bajadas. Los circuitos están puestos a maldad. Si ya son complicados para Rubén Ruzafa [3 veces Campeón del Mundo de XTerra], que nos dice: ‘¿De verdad que vais a meter el tándem por ahí?’…” Pero Candón y su compañero no se amilanan ante ello: “¡Qué remedio! A nosotros no nos ponen otro circuito, vamos por el mismo circuito que los profesionales, lo que pasa es que tardamos el doble.” Su mayor problema suele ser que los recorridos en bici están pensados para que entre una bicicleta sola, por distancia entre ejes: “A lo mejor el tándem no entra. Nos tenemos que bajar, poner el tándem de pie, las curvas… Es muy complicado.” Pero el paratriatleta bromea con ello: “Le he dicho a Nico que hemos inventado el tándem-running, porque nosotros estamos más tiempo con el tándem a cuestas que montados.”

Tras la bici, llega el cross: “La parte de la carrera a pie son 10 km. de puro trail. Depende del XTerra donde hayas estado, un día te gusta más la bici y otro te gusta más la carrera a pie.” Candón cuenta las dificultades a las que se enfrenta en esta parte de la prueba: “La carrera a pie, si ya a una persona normal le cuesta mucho trabajo con el barro, imagina yo, que no veo apenas. Se convierte todo en muchísimo más complicado: no hay una prueba en la que no tardemos 5:30 o 6 horas en terminar.”

El paratriatleta le quita magia a la parte acuática de la carrera “porque nadas en el mar o nadas en un lago: es nadar”, pero los escenarios de esta prueba pueden ser también muy pintorescos: “Yo he nadado en Alemania en una antigua mina, que la rellenaron de agua; como no le echen cocodrilos…”, explica entre risas. “En Portugal nadé en el río Tajo; en Dinamarca, en unos acantilados; en España, en la playa de Tarragona, y no había ni una sola ola, era una piscina…”

Candón y Arellano, pareja de éxito.
Imágenes cedidas por José Manuel Candón.

Un camino lleno de tropiezos

Para Pepe, como le llaman sus amigos, XTerra ha sido una suerte de tabla de salvación: “Yo tenía un trabajo muy extremo, y de repente te ves tras el accidente…” Antes de ese fatídico día de febrero de 2011, Candón ya practicaba ciclismo de montaña. “Tras el accidente, iba de vez en cuando por el cuartel y amigos míos, que habían montado conmigo, me decían: ‘¿Y por qué no sigues montando?’ Y yo decía: ‘No sé…’”, explica el exmilitar. Fue uno de esos compañeros el que le animó a comprarse un tándem y salir juntos: “Fuimos a los 101 km. de Ronda en tándem, y ya nos fue picando el gusanillo.”

Sin embargo, la Federación de Ciclismo apenas permitía a Candón realizar pruebas, así que se decidió a irse a la Federación de Triatlón de Carretera. “A mí la carretera no me gustaba: los planes de entrenamiento son distintos y a última hora es darte una vuelta en la bici, no tiene nada interesante, de superación; además de que hay que estar muy fino y correr mucho”, bromea. “La idea mía era superarme día a día, y hacer cosas que nunca había hecho: en carretera pasé de hacer un sprint en abril a hacerme un Half Ironman en mayo.

Fue Nico Arellano, también compañero de cuartel y destinado con el exmilitar, quien invitó hace tres años a José Manuel a probar el triatlón cross, ofreciéndose como guía: “Yo nunca había hecho triatlón, pero empezaron a salir noticias en los periódicos locales diciendo que me había colado en una carrera de ciclismo y me habían echado. No me dejaron ni participar: en la Federación de Ciclismo decían que los tándem de montaña no estaban permitidos.” Todo esto ocurrió hace 6 años ya: ahora la Federación Andaluza de Ciclismo permite a Candón participar en pruebas que no sean campeonatos, y la Federación Andaluza de Triatlón, incluso en campeonatos: “Al menos he conseguido que me permitan ir con el tándem de montaña.” Pepe tiene muy claro cuál es su motivación: “Buscaba un reto que me llamara la atención: yo tengo que hacer algo en lo que sufra. Descubrimos los XTerra y dijimos: ‘Esto es lo nuestro’.”

“A nosotros no nos ponen otro circuito, vamos por el mismo circuito que los profesionales, lo que pasa es que tardamos el doble”

Pepe Candón no solo ha tenido que lidiar con las trabas físicas que el accidente le dejó; también una suerte de trabas administrativas le impedía practicar triatlón federado. “Nosotros solo podemos hacer triatlón cross y duatlón cross en la Federación Andaluza, porque yo he llegado a un acuerdo con ellos. Mi categoría en tándem no está permitida por los reglamentos ITU.” Esta circunstancia se traduce en que la Federación Española de Triatlón tampoco se lo permite. No es una cuestión de seguridad: simplemente el reglamento no lo contempla: “Es un cambio en el reglamento y un cambio de actitud”, indica el paratriatleta. “Este problema lo arrastramos de la Federación de Ciclismo, que tampoco nos permite participar en los Campeonatos de España en tándem. En nuestra modalidad, tándem para discapacitados, ni en la Federación de Ciclismo ni en la de Triatlón podemos practicar nada”, denuncia Candón.

Sabe que no es el único caso, y su objetivo ha sido demostrar que los discapacitados visuales y ciegos totales son capaces de hacer triatlón cross: “Yo he corrido por las montañas de Alemania, por los acantilados de Dinamarca… Y ahora en España no me permiten hacer una prueba a modo exhibición en la Casa de Campo”, pone como ejemplo, citando el Subaru Triatlón Cross celebrado el pasado septiembre. “Todos los que corremos en tándem de montaña tenemos el mismo problema. Todos estarían dispuestos a hacer triatlón cross, pero no lo permiten.”

El acuerdo que mantiene con la Federación Andaluza de Triatlón le permite competir: “La verdad es que mi federación me trata muy bien, no tiene fondos económicos para llevarme a los sitios, pero… Este año me quieren meter en los programas de incentivos de triatlón, porque dicen: ‘No dejas de ser Campeón de Europa, nos da igual lo que seas, es una modalidad de triatlón, aunque no esté en la ITU’”, señala el paratriatleta. Sin embargo, siente que falta reconocimiento por parte de la Federación Española de Triatlón: “No te reconocen el esfuerzo. Ironman y XTerra, al no pertenecer a la ITU, no pertenecen a ningún tipo de federación.”

La falta de reconocimiento por parte de las Federaciones Española e Internacional no se traslada a las competiciones: “Vas por ahí y haces piña con otros españoles y con los pro: Ruzafa, Roger Serrano… Con todos, como si fueras uno más. Todo el mundo valora el esfuerzo que hacemos. Menos las federaciones, claro.” Candón y Arellano son tan valorados porque son el único tándem masculino que participa en las pruebas de XTerra, además de ser los pioneros. Están haciendo historia: “En Alemania fue nuestro primer XTerra. Tuve que mandar vídeos para que vieran que nosotros podíamos hacerlo. Nos decían: ‘¿Un tándem por la montaña?’, y les decíamos: ‘¡Que nosotros hemos hecho de todo!’.” En esa cita XTerra, se convirtieron en el centro de atención: “Te dan una importancia: firmando camisetas, querían hacerse fotos con nosotros…”, recuerda alucinado el paratriatleta. “Todo el mundo te pregunta por el tándem, todo el mundo te pregunta qué haces, cómo lo haces, les intriga, les llama la atención. Además, nosotros no somos ni deportistas, yo no nos considero ni deportistas: eres un aficionado.” Es lo que tiene ser el primero: algo así no lo hace cualquiera.

Una retirada forzosa

Hace poco más de 6 años, José Manuel Candón ni siquiera podía beber agua solo: “De eso a un XTerra… Ha cambiado la vida muchísimo.” ¿Qué puede provocar que alguien a quién XTerra le ha devuelto la chispa de la vida esté sopesando abandonar la competición?

Si ya es complicado que los deportistas paralímpicos consigan fondos para seguir compitiendo y llegar a unos Juegos Paralímpicos, al salir del circuito olímpico al deporte para personas con discapacidad todo se complica más todavía: “Nuestro problema es que el triatlón cross no es una modalidad olímpica, por lo que no nos apoya ninguna empresa o fundación que tenga relación con el deporte paralímpico”, explica el paratriatleta. “Sus fondos están enfocados al deporte paralímpico, que es lo que a ellos les deja la imagen. ¿Qué punto fuerte tenemos nosotros? Que XTerra es una prueba extrema y que personas con discapacidad que lo practiquen hay muy pocas.” Nunca antes de Candón había participado un discapacitado visual en esta prueba: “Además, no tenemos premio en metálico, claro… Lo veo lógico. Solo tienen premios en metálico los profesionales.”

Candón ataviado con su uniforme militar.

José Manuel está buscando fondos y patrocinadores desesperadamente para poder desarrollar la temporada 2018. Hace casi toda su labor mediante redes sociales: “Algunas empresas se interesan y otras ni te leen. Nos da igual quién quiere que le haga publicidad. La verdad es que, menos de deporte, que nos apoya una tiendecita de aquí, los demás patrocinadores no tienen nada que ver con el deporte… Menos Zone3, que nos apoya siempre: desde el primer momento nos apoya en lo que puede. Para 2018, empresas grandes, por ahora, ninguna.”

Es fácil encontrar el valor de lo que este equipo está haciendo, y qué pueden aportar a un patrocinador, además de visibilidad: “Es la imagen que proyectas al exterior: el único que lo ha hecho, el único que lo está haciendo. Eso tiene que valer algo, ¿no?”, se pregunta el paratriatleta. “Te das cuenta de lo que estás haciendo por la gente que conoces: todos los directores de la carrera quieren hablar contigo, te suben al podio, te entrevistan, conocemos a Dave Nicholas, el dueño de XTerra…” Pero realmente lo que Candón quiere es correr y tener las condiciones económicas necesarias para poder hacerlo: “Nosotros lo que queremos es que nos dejen correr, que no nos pongan muchas pegas, y que no nos retiren la meta… Que si nos tienen que esperar una horita, que sean conscientes de que vamos a tardar un poquito más.”

El año pasado, Pepe tuvo que vender su tándem de carretera y pedir un préstamo para ir al Campeonato del Mundo de Hawaii. “Hace poco no pude participar en una prueba del Campeonato de España de Triatlón aquí en Chiclana porque no tengo tándem de carretera, lo tuve que sacrificar para los viajes del año pasado”, se lamenta Candón. “Tuve que pedir una tarjeta de crédito, y ya me ha dicho mi mujer que se acabó: ‘O te patrocinan o no vas a los sitios’.”

Todo el mundo valora el esfuerzo que hacemos. Menos las federaciones, claro”

La rutinas que llevan Pepe y Nico en los viajes están marcadas por la falta de dinero: “Es un sacrificio que no está recompensado en verdad. Porque luego dices: ‘Joer, es que no hemos disfrutado’. Claro, estás: ‘No gastes dinero, a ver si nos hacemos más kilómetros…’ Nosotros hemos comido pan con atún tres días… 3.000 km de carretera, solo conduce Nico, nos llevamos los sacos de dormir y dormimos en el suelo… No nos vamos a quejar porque es la vida que hacía antes, de militar: dormir en el suelo es lo normal…” Pero no, no es lo normal, o no debería serlo para deportistas que se dirigen a participar en una competición.

Los sacrificios no solo se reflejan en los viajes: “Sacrificas muchas cosas con la familia”, reflexiona el paratriatleta. “Cuando vas por ahí… A mí me gustaría llevarme a mi mujer y a los niños, y que lo vieran. Pero no tengo dinero para eso. No tengo dinero para ir yo, ¿me voy a llevar a mi mujer y a los niños? A mí me gustaría que mi mujer y mis hijos me vieran cruzar la meta de un XTerra, para mí eso sería un sueño, y más si fuera en Hawaii.” Para eso, o para simplemente tener la oportunidad de superarse una vez más y cruzar la meta de un XTerra, José Manuel Candón y Nico Arellanos necesitan financiación.

¿Qué sucederá si no la consiguen? “Yo ya estoy pensando en la retirada”, sopesa el paratriatleta. “Hay dos opciones: o hacer un par de cosillas locales y la retirada, o jugárnosla a una carta, que es clasificarnos para el Mundial y centrarnos solo en eso. Pero claro, ¿y si vamos al Mundial y no terminamos? ¿Y si nos quedamos a 1.000 € de ir al Mundial y solo hemos hecho una cosa? Es muy complicado.”

Por el momento, este paratriatleta pionero en su disciplina ha superado todos los obstáculos -un gravísimo accidente, una dura recuperación, inconvenientes constantes para practicar un deporte que le apasiona y le hace superarse cada día -, pero parece que se le resiste el último escollo: conseguir patrocinadores que le acompañen en su aventura. “Las personas discapacitadas no somos inútiles, solo hacemos las cosas de otra forma. Pero parece que la forma en la que hacemos las cosas a las empresas no parece gustarles, porque no lo apoyan.” Ojalá Candón se equivoque y el año que viene podamos contar su aventura desde Hawaii. ©RELEVO

Puedes apoyar económicamente a José Manuel Candón, paratriatleta en tándem en XTerra, contactando a través de sus redes sociales:

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