Historia de dos domingos

Casi 10 años separan estos relatos sobre Sergio García, pero solo el segundo de ellos ha devuelto la gloria al golf español.

Daniel Rius
@DanielRiusGolf
Publicado el 12/4/2017 a las 16:22

TIEMPO DE LECTURA: 7 minutos

No voy a hablar a modo de vida y milagros sobre Sergio García. Para eso ya está la criticada y, a la vez, sobreutilizada Wikipedia. Todos sabrán donde nació, que le llamaban “El Niño”, que justo antes de llegar al nuevo milenio, con 19 años, plantó cara al mismísimo Tiger Woods en un PGA Championship y que prometía ser la próxima estrella mundial de un deporte minoritario. Un deporte, el golf, que había asomado la cabeza entre los grandes deportes mediáticos del país gracias a Seve Ballesteros y José María Olazábal. Voy a contar otra historia.

La etiqueta de eterna promesa

Carnoustie, Escocia. Es domingo, 22 de julio de 2007, y son las 18:00. Sergio García ha liderado The Open (el Open Británico, para los profanos en la materia) de cabo a rabo desde la primera vuelta del jueves. Y tras una última jornada agónica, llena de altibajos, nervios y drama, se dispone a puttear en el green del 18 para ganar su primer Major. Tres metros le separan de la gloria.

Han pasado ocho años desde la irrupción del joven golfista y los números le sitúan en la élite del golf. Pero, ¿ha cumplido las expectativas? Sergio ha ganado torneos en ambos lados del Atlántico, se ha mantenido casi siempre en el top 10 de la clasificación mundial, ha ganado Ryder Cups siendo punta de lanza del equipo europeo y acumula un puñado de buenas posiciones en los grandes torneos, los Majors.

Tiger Woods ha dejado poco más que las migajas, a repartir entre muchos, en estos años. Sergio no ha sido capaz de llevarse nada suculento de verdad a la boca. Eso no es suficiente para el público del deporte en general en España. Ese que se esfuerza en aprenderse de memoria las alineaciones de un Nàstic-Almería (con todos los respetos), pero no intenta indagar más allá de quién ha ganado un Major de golf o un Grand Slam de tenis. La impaciencia e ignorancia han hecho efecto, la etiqueta de eterna promesa ya está colgada en los palos del joven de Borriol.

“Los aficionados al golf se dividían en dos grupos: quienes saben que Sergio es capaz de casi todo, pero no es santo de su devoción, y quienes lo defienden a capa y espada, los Garciístas

Carnoustie, Escocia: Sergio García falla el par en el hoyo 18 durante la ronda final del Open Británico de 2007.

Carnoustie, Escocia: Sergio García falla el par en el hoyo 18 durante la ronda final del Open Británico de 2007.

Augusta, Estados Unidos: Sergio García, exhultante, tras vencer a Justin Rose en el desempate del Masters de 2017.

Augusta, Estados Unidos: Sergio García, exhultante, tras vencer a Justin Rose en el desempate del Masters de 2017.

Mientras, los aficionados al golf se dividen entre dos grupos, quizás algo simplificados. Unos, los que saben que Sergio es capaz de casi todo, en el más amplio de los sentidos, pero no es santo de su devoción y esperan agazapados esperando el mínimo traspié. Otros, los que admiran al joven castellonense por todo lo conseguido hasta ahora y, sobre todo, por la manera de conseguirlo. Y va mucho más allá de los aspectos técnicos: en Sergio aún hay pasión, y ellos la sienten igual o más que él. Lo defienden a capa y espada, aún sabiendo que hay una cuenta pendiente, y buscan argumentos más o menos sólidos, aunque en ocasiones Sergio se lo ponga muy difícil. A ellos les llamaremos Garciístas. La pregunta clave sobre García ya es un clásico: ¿Ganará alguna vez un Major? Pues bien, parece el día idóneo para salir de dudas.

Volvamos al putt. Recuerden, son solo tres metros para responder una pregunta que lleva ocho años en el aire. Lo tira al borde izquierdo y con mimo, esa bola tiene que caer. Sergio lo sabe, el público que abarrota las gradas de Carnoustie lo sabe, Javier Pinedo (narrando en directo para Golf+) lo sabe, los Garciístas lo sabemos. Sergio tiene un Major en sus manos. La bola toca hoyo, pero no cae. El lamento es generalizado. Sergio se apoya en su putt mientras cierra los ojos, arquea la espalda hacia delante y agacha la cabeza, tal vez a causa de la mochila del Major pendiente. Mochila que, sin duda, ha multiplicado su peso. Los depredadores acechan y los Garciístas cargan también con su mochila particular. Tiene que salir a jugar un desempate con Pádraig Harrington, el Open ya está perdido. Lo que pasó después ese domingo ya es historia.

La repetición de un sueño que por fin acaba bien

Augusta, Georgia, EE.UU. Es domingo 9 de abril de 2017 y son las 19:25, madrugada en España. Sergio García lidera el Masters desde la vuelta del viernes y, tras una última jornada brillante con un duelo para el recuerdo con el inglés Justin Rose, el de Borriol se dispone a puttear en el green del 18 para ganar su primer Major. Cuatro metros lo separan de la gloria.

Les suena ¿verdad? Pero también observan diferencias. Hay cosas que no han cambiado. Han pasado diez años más y los números sitúan a Sergio en la élite del golf. Pero, ¿ha cumplido las expectativas? Ha seguido ganando torneos en ambos lados del Atlántico y también en Oriente, se ha mantenido casi siempre en el top 15 mundial, ha ganado Ryder Cups siendo referente en el equipo europeo y acumula otro puñado de buenas actuaciones en los grandes torneos, los Majors.

Tiger Woods ya no ha sido un factor diferencial, tocaba más a repartir. Aun así, Sergio no ha conseguido pescar ningún pez gordo. El público del deporte en general directamente se ha olvidado de García durante este tiempo y, por consiguiente, del golf español. Hasta la etiqueta de eterna promesa está desgastada para ellos.

Entre los aficionados al golf, la balanza se ha decantado claramente hacia los depredadores, aunque para estos el debate ya no existe. Los Garciístas cada vez somos menos, pero los que quedan las han pasado demasiado canutas como para plantearse bajar del carro a estas alturas. Al igual que el propio Sergio, parecen conformarse, y usan expresiones como “lleva 18 años en la élite y jugando cada Major, tiene un mérito extraordinario” o “no pasa nada si Sergio no consigue un Major, su carrera es igualmente tremenda”. Son citas que reflejan la realidad de lo que ha sido García para ellos durante todos estos años. Pero esconden una mentira, siguen soñando con un Major.

Sergio y Augusta no son muy buenos amigos. El Garciísmo siempre busca el camino más difícil hacia el triunfo

Nosotros y Sergio, Sergio y nosotros, todos pensamos que aún hay tiempo para ganar al menos uno y entrar en el club de los que SÍ pasarán a la historia. Nadie apostaba que pudiera ocurrir algo esta semana. Sergio y Augusta no son muy buenos amigos. Pero han aprendido a quererse y el Garciísmo es así, siempre busca el camino más difícil hacia el triunfo.

Volvamos al putt. La situación es parecida a la de diez años atrás, pero la forma de llegar es totalmente opuesta. García es otro. Ya hace unos meses que muestra calma y felicidad fuera y dentro del campo. Parece en paz consigo mismo. La jornada está siendo preciosa, de menos a más. El despliegue de juego en el combate entre Sergio y Justin Rose roza la perfección y Augusta ruge a su paso. La chaqueta verde está en juego y cada uno tira de una manga con todas sus fuerzas drive a drive, hierro 8 a hierro 8, putt a putt.

Sergio lleva contra las cuerdas al inglés y en el desempate consigue que esos cuatro metros de putt se puedan salvar en dos golpes. Sí, dos golpes para ganar un Major. No hará falta y Sergio lo sabe, el público que lo ha estado apoyando todo el día lo sabe, los rectores de Augusta National lo saben, Javier Pinedo (desde casa, hecho inexplicable) lo sabe, los Garciístas que quedan lo sabemos, los Garciístas de antaño también, esta vez hasta los depredadores lo saben. Sergio tiene que ganar un Major. La bola entra. Lo que pasará después será historia. ©RELEVO

4 Comentarios

  1. Manuel

    Articulo muy interesante, a quien lo escribe le oi comentar en un canal de golf hace unas semanas que Sergio quizas ganara su primer Major en julio. Este agradable adelanto, ¿ aumenta o disminuye sus posibilidades futuras?

  2. Junior

    Muy buen artículo sin duda Dani. Cómo bien has dicho, Sergio ha madurado mucho en su juego y creo que eso es el factor determinante

  3. Pin

    Grande Daniel, transmites entusiasmo y pasión por este deporte, además de un profundo conocimiento. Falta gente como tú para hacer del golf un deporte más grande en nuestro país.

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