OPINIÓN

Mari Carmen Rodríguez (Periodista)

Más de 500 medios nacieron como nativos digitales en nuestro país durante 2015, la motivación principal es huir del sensacionalismo de las grandes cabeceras y poder saciar la demanda de especialización ante el nulo carácter polideportivo de las mismas -dos aspectos que están pasando factura- así como el trato hacia la mujer deportista que no varía ni ante grandes acontecimientos deportivos.

Publicado el 06/4/2017 a las 15:26

TIEMPO DE LECTURA: 16 minutos

¿Qué pensarías si durante tu periplo por la facultad defenestran tu sueño de dedicarte al periodismo deportivo por el maltrato a la profesión que se ejerce desde algunas de las principales cabeceras de nuestro país? Seguramente tu primera reacción sería de rabia. Has estudiado periodismo por vocación y piensas que combinarlo con tu pasión con el deporte puede ser el cóctel perfecto para dedicar en pleno tu vida laboral a esa función. Quieres dar a conocer, visibilizar con el poder de los medios de comunicación, las múltiples disciplinas que se practican, y ahora te dicen que eso no es un trabajo, que es la cara más fea de la profesión, que no hace justicia a la formación que se debe llevar a cabo, que es sensacionalista… “El periodismo deportivo: ni es periodismo, ni es deportivo”. Y cae una losa sobre tu “misión” en este mundo, sobre tu sueño y tus expectativas.

Ahora estás ante dos opciones: rendirte o seguir pese a la opinión de los demás. No entraremos en las posibles salidas laborales. Por norma, las carreras estudiadas por vocación no saben de datos objetivos o futuros inciertos, sólo de querer y creer. Tornar la opinión de los demás y dar a conocer un nuevo modo de periodismo es mucho más fácil cuando estás convencido, porque continuamente vemos cómo hay quien se conforma con dar pinceladas buscando esa renovada versión cargada de igualdad y periodismo puro, dejando a un lado el sensacionalismo, para después opacar con brochazos durante otros tantos meses cualquier atisbo de lo anterior.

La revolución del periodismo en el entorno digital

Según el informe de nuestra profesión en el año 2015, más de 500 medios de comunicación surgieron en el entorno digital. La posibilidad de que cualquier persona pueda llevar a cabo la labor periodística sin necesidad de un amplio presupuesto, redacciones copadas por periodistas de renombre o patrocinios multimillonarios, abre la veda a jóvenes (y no tan jóvenes) talentos que huyen cansados del periodismo tradicional y se amoldan a la demanda de la especialización, sobre todo en el ámbito deportivo, alejados de los vicios anteriormente nombrados. Bien es cierto que en las redes sociales estamos cansados de ver cómo una frase de lo más pretenciosa es capaz de aglutinar un más visitas que un sinfín de enlaces bien construidos y argumentados sobre cualquiera de nuestros amados deportes. Parece que no es oro todo lo que reluce, y debemos ser conscientes de ello. Ser periodista no es simplemente escribir o hablar sobre un hecho noticiable: el rigor y la honestidad jamás deben dejarse de lado. En la época donde la inmediatez ha adelantado por la derecha a la veracidad, cualquier éxito de un medio en el entorno digital debe ser medido de manera muy meticulosa y coherente (ya sabemos cómo se forman después los bulos).

“¿Qué pasa por la cabeza de un periodista en formación apasionado del deporte cuando le dicen: ‘El periodismo deportivo: ni es periodismo, ni es deportivo‘?”

La especialización de los medios digitales es una ventaja frente al periodismo tradicional, que se encuentra ante varios frentes que obstaculizan alcanzar la polideportividad en las noticias diarias. Deben mantener una redacción que se ve mermada a pasos agigantados fruto de la crisis que sufren las grandes cabeceras, motivada por el descenso de las ventas y, así, de los patrocinadores. El desplome de la prensa en papel marca máximos históricos en tan sólo 15 años, y esto se refleja en un descenso del 82% de beneficios netos debido a una caída en la facturación del 38%, según la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) a fecha de diciembre de 2015.

Nos encontramos ante el cuento de nunca acabar. Si para mantener los patrocinios  -que con el descenso de las ventas es fuente esencial de ingresos en los diarios- es necesario disponer de una audiencia de masas, la información es lo menos relevante. ¡Qué curioso que la información en un medio se vea relegada a un segundo plano gracias a la comercialización de la misma! Ante un aspecto tan menor, parece que el sensacionalismo es la única baza que pueden utilizar para retener a los, cada vez menos, lectores. Nos apena que un derecho tan fundamental como la información se vea reducido a un ciclo monetario donde la esclavitud del deporte se torna necesaria para que el modo actual de hacer periodismo siga vivo. ¿Por qué no pueden optar por revertir la situación actual sin tener que dar sus últimos coletazos? Lo efectista, el marketing deportivo, la desigualdad deportiva y de género: son algunas de las causas de este déficit de lectores, así que parece que cambiar el rumbo está en su mano.

“Si para mantener la publicidad es necesario disponer de una audiencia de masas, la información es lo menos relevante. Parece que el sensacionalismo es la única arma”

La nueva revolución en la comunicación tiene estas cosas. Lectores desencantados y periodistas ávidos de reconfigurar el periodismo actual nos dan la bienvenida a un nuevo paradigma que, a veces, no permite apreciar la verdadera calidad de lo ofrecido: la información está en la palma de la mano y no hace falta pagar por ella. La AEDE estima que el número de lectores digitales únicos igualaría al de medios impresos en el año 2018. Llega un nuevo modelo de negocio que comienza a ser preferible para las nuevas generaciones, que detestan el papel y lo que ello representa. ¿Y cómo se puede sostener? La publicidad y el pago por suscripción son las dos maneras más comunes. Aunque muchos seamos reacios a la publicidad por conocer las presiones y las demandas de la misma, es una de las maneras más eficaces para mantener a los lectores, si eso es lo que queremos, y si conseguimos que las marcas no se inmiscuyan en la elaboración de las noticias. Como hemos dicho antes, en nuestro país es muy complicado que una prensa digital de pago se desarrolle de manera óptima, ya que el entorno digital se ha configurado como una gran despensa en la que entramos, cogemos lo que queremos y nos vamos. El consumo rápido no permite apreciar la notoriedad y el esfuerzo, la calidad periodística antes nombrada, motivo que debería ser suficiente para aceptar el pago online.

Volviendo a la luz aportada por la AEDE, los medios nativos digitales pueden ver avivada la esperanza de un futuro de pago por suscripción para disfrutar de los contenidos, tal y como se hace con la prensa escrita. Los lectores mixtos, aquellos que saben que los periódicos tienen un coste y que también conocen la actual gratuidad de los medios online, aumentan su presencia dentro del espectro de lectores en el año 2015, alcanzando un interesante 19%. ¿Por qué vas a dejar de apostar por los contenidos de calidad si ahora, además, puedes asegurarte de elegir el medio que más te interese en cuanto a periodistas o cobertura?

“En nuestro país es muy complicado que la prensa digital de pago se desarrolle de manera óptima. El consumo rápido no permite apreciar la calidad periodística”

No piden paso, ellas se encargan de labrar su propio camino

“Soy español, ¿a qué quieres que te gane mi mujer?”. Seguro que esta frase te suena, porque hasta cuando ellas ganan, no lo hacen en su propio nombre, sino siendo “mujeres de” esos españoles aficionados al deporte. Porque, aunque parezca mentira, algunos mantienen su convicción cuando hablan del nulo interés del sexo femenino por las disciplinas deportivas. Son fáciles de identificar, ya que son los mismos que educan a sus hijos argumentando sobre las “cosas de chicos” y las “cosas de chicas”; quienes utilizan cualquier tipo de insulto, adjetivo o frase hecha para poder volcar su rabia hacia el otro sexo en cualquier momento en el que, precisamente, este hecho no tenga absolutamente nada que ver.

Londres 2012 fue histórico. Hubo representantes femeninas en todas las delegaciones, que significaron un 46% de participación, un reflejo de la sociedad en la que la nuestra presencia está en torno al 50%. Para nuestro país, los Juegos Olímpicos significaron un auténtico punto de inflexión. Por primera vez, ellas conseguían más medallas que ellos. De las 17 preseas obtenidas por España, 11 eran femeninas. El equipo de waterpolo, Mireia Belmonte, Maialen Chourraut, Marina Alabau, Andrea Fuentes y Ona Carbonell, natación sincronizada, Tamara Echegoyen, Sofía Toro y Ángela Pumariega, balonmano, Maider Unda y Ruth Beitia. Deportistas que marcaron un antes y un después en el mayor escenario posible.

El gran público comenzó a ser consciente del potencial que han tenido siempre nuestras deportistas y se llevó a cabo una demanda de información y cobertura paulatina que se ha forjado de manera independiente a los Juegos Olímpicos. Todo apuntaba a una mayor cabida de presencia femenina en los medios de comunicación extrapolada a las competiciones nacionales, pero no ha sido así. No sólo no aumenta durante estos eventos deportivos, sino que su evolución durante los 4 años restantes torna en completamente invisible.

“La futbolización de los medios se refleja con un 60% de la información deportiva en prensa y un 90% de la televisiva copada por el fútbol”

Según el Proyecto de Monitoreo Global de Medios, las mujeres son citadas en un 29% de las ocasiones por una relación familiar, algo que les sucede a los hombres en un 7%. Cuando ellas son las protagonistas, sólo es noticia en un 5% de las ocasiones y en un 2% ocupan titulares. Mientras, hasta en un 39% de las veces la información deportiva queda limitada a un breve, como indica Clara Sainz de Baranda (más información en “Mujeres para mirar, no para admirar”).

En la prensa, un 60% está copado por el fútbol, mientras que en la televisión este porcentaje se sitúa en un 90%, dejando un muy escaso 4% al deporte femenino. Esta evolución tiene un nombre aportado por José Luis Rojas: futbolización, y refleja una situación crítica y esclarecedora en la que el periodismo deportivo actual se ha convertido en un negocio, con medios que sólo versan sobre fútbol. El llamado “deporte rey” funciona como base de la comercialización para conseguir la atención del público y los anunciantes, lo que logra la espectacularización del periodismo y deja en segundo plano contenidos informativos de otras disciplinas.

El machismo en las redacciones

Como se ha nombrado anteriormente, los Juegos Olímpicos motivan la aparición, a veces forzosa para las grandes cabeceras, de informaciones sobre deporte femenino. Cada cuatro años se pasa del más absoluto ostracismo a informar sobre lo acontecido en las pistas, las piscinas y los terrenos de juego. Y, en ese momento, lo que todos esperamos es que se informe refieriéndose a lo deportivo, porque, aunque nos vendan lo contrario, lo que nos cuentan sobre otros asuntos ni es información, ni es deportiva. ¿Qué debe pensar una deportista que solo es reconocida por su aspecto físico, aun cuando hayan focalizado en su persona dentro de una competición para después olvidarla otros tantos años?

Un 45% de participación en los Juegos Olímpicos de Río fue femenina, acontecimiento que Cambridge University Press aprovechó para analizar el tratamiento de la información en blogs, diarios y publicaciones en redes sociales analizando un total de 160 millones de palabras.  “Edad”, “mayor”, “embarazada”, “casada” y “soltera” son los términos más utilizados para referirse a una mujer durante una competición deportiva. El sexo, la edad y el estado civil llegan a ser más interesantes para quien escribe que el auténtico hecho noticiable. Estas palabras están totalmente alejadas de los adjetivos dedicados para ellos: “rápido”, “fuerte”, “grande”, “real” y “fantástico”. En el caso de ellos no importa a qué dediquen su tiempo libre, da igual con quién se acuesten y con quién se levanten, su edad no es el foco de atención y mucho menos se les tilda de demasiado mayores. Además, cuando las noticias se refieren a una prueba específica vemos cómo “genio”, “ganar” o “dominar”, en el caso de ellos, se torna en “competir”, “luchar” o, simplemente, “participar” para ellas. Quizás lo más sangrante es que, ni aunque la prueba sea la misma para ambos sexos, se permite que disfruten del mismo trato. Ellos son amos y señores del deporte, ellas sólo pueden aspirar a tener algo que ver con él.

“El sexo, la edad y el estado civil llegan a ser más interesantes para quien escribe que el hito deportivo de la deportista”

La infantilización de las mujeres durante los eventos deportivos es otra prueba de la desigualdad que existe en los medios de comunicación. Crónicas donde impera la presencia de la vestimenta al juego ejecutado, la fijación con el maquillaje y la elipsis del hito conseguido, la alusión a familiares directos para posicionar en el imaginario social a una mujer por ser “hija de” y no “ella”, y el dato recurrente del peso o el físico en la práctica de determinados deportes, posiciona a las mujeres en un plano totalmente inferior al de los hombres, porque nadie imagina en una noticia sobre grandes deportistas masculinos alguno de estos adjetivos por bandera. Es más, nos resultaría cómico, de broma, a la par que bochornoso. Pero con ellas, esa broma va mucho más lejos, porque se convierte en realidad rutinaria.

Espero que titulares como “El trío de las gorditas roza el milagro olímpico” en QS Quotidiano Sportivo se convierta en Claudia Mandia, Gundalina Sartoriy y Lucilla Boari; que “La mujer de un jugador de los Chicago Bears gana una medalla de bronce” sea simplemente Cory Cogdell en el Chicago Tribune; que la afirmación en la NBC “Hosszu logra el récord mundial gracias a su marido” no desmerezca a Katinka Hosszu; y que “Buenorras internacionales en los Juegos de Río” no se modifique por el aluvión de críticas en “Las olímpicamente atractivas” de Jesús del Río, sino que directamente no exista. Hasta hay ocasiones en las que se olvidan los éxitos femeninos para así poder aumentar la importancia de la figura masculina, como le sucedió al periodista de la BBC que, tras el segundo oro consecutivo de Murray, aseguró que era la primera persona en conseguirlo. Y eso que Venus y Serena Williams tienen 4 cada una, como bien recordó el tenista.

El periodista, ante todo, es persona. La única diferencia entre la labor del periodista y otro cualquier empleo es que nuestro trabajo se muestra en el día a día, independientemente del soporte utilizado. El machismo imperante en la sociedad y una mente retrógrada, entre otros aspectos, son los ingredientes requeridos para formar un cóctel capaz de generar las “noticias” anteriormente nombradas. Solo con la educación podremos conseguir un cambio de mentalidad con el que las mujeres sean tratadas exactamente igual que los hombres, donde sus éxitos deportivos no se vean desmerecidos por cuestiones extradeportivas y donde el físico no sea motivo de burla o aplauso. Solo deporte, solo información: puro periodismo.

“Solo con la educación podremos conseguir un cambio de mentalidad y que el deporte sea solo deporte, la información solo información: puro periodismo”

Segundo plano en la Federación

Antes he hablado de la especialización, y es que desde mi propia experiencia sé la evolución que puede sufrir un pequeño medio independiente que apuesta por el fútbol femenino como baluarte de información como es Féminas. Porque la futbolización mencionada en párrafos anteriores es, por supuesto, masculina. Aunque en un 39% de las ocasiones las noticias sobre disciplinas femeninas también se centran en el mundo del balompié, en el caso de ellas la cobertura está mucho más polarizada. Nunca he sido partidaria de tratar un deporte como una moda. El respeto, ante todo, por una práctica que atesora más de 120 años de historia no puede verse reducido a una época dorada, aunque la estemos viviendo actualmente. Las modas son pasajeras y ellas siempre han estado, como seguirán estando las que hoy juegan en categoría prebenjamín, para aumentar los palmareses de sus respectivos clubes y de las selecciones nacionales desde las categorías inferiores.

Nos tenemos que remontar al Mundial de Canadá, en 2015, para comprender la presencia arrolladora de la que disfrutó la Selección Española en los medios de comunicación. Parece que no habría podido ser de otra manera, ya que todo estuvo motivado por una polémica. España consigue disputar este torneo por primera vez en su historia y el objetivo de alcanzar los cuartos de final era más que razonable. Nos volvemos a las primeras de cambio, en fase de grupos, sin saber aguantar 90 minutos en ningún partido y, lo peor, con la certeza de que el potencial de nuestro equipo no había sido exprimido por quien no se levantó ni una vez del banquillo. Falló toda la preparación: escasos partidos amistosos y nulo análisis del rival dejaban en el campo sin ningún escudo posible a nuestra Selección.

En el vuelo de vuelta a España, ellas dijeron “basta”. Las jugadoras emitieron un comunicado pidiendo la marcha del seleccionador y comenzó una vorágine en los medios de comunicación. No hace falta decir que esos que llenaron minutos en radios y televisiones, y hojas y hojas en prensa escrita, no hacen ahora lo mismo con los éxitos conseguidos en competición doméstica o a nivel de Selección.

“Hay quien intentó pintar a Ignacio Quereda como una víctima de una pataleta de niñas caprichosas que no habían conseguido dar la cara ni en una fase de grupos”

Conocimos que Ignacio Quereda era un tirano, que en 1996 la Selección ya pidió su dimisión con una carta, y que la amistad con Ángel María Villar lo convertía en perenne en su puesto. Hasta Vicente del Bosque criticó la manera en la que las jugadoras dieron a conocer su decisión, pero ¿cómo lo iban a hacer de otra manera? Quien se plantaba delante de Quereda no volvía a aparecer en una convocatoria. El menosprecio se convertía en rutina y había que aceptarlo, tanto a nivel deportivo como personal. Nula innovación en los entrenamientos, ejercicios repetitivos y sin fundamento regados con palabras de lo menos fructíferas. Hay quien intentó pintarle como una víctima de una rebelión, una pataleta de niñas caprichosas que no habían conseguido dar la cara ni en una fase de grupos. Pero eso no fue así y acabó dejando su puesto.

25 euros de dieta, cifra congelada desde antes de la época de los 90, teniendo que pedir días libres en el trabajo que después pasan factura, aguantando impertinencias de un seleccionador sabido de inmunidad que reduce la primera oportunidad de posicionar a España en el plano internacional a cero. Realmente creo que sí había motivos para decir basta y que hacer partícipe a la prensa era el único motivo de no ser calladas internamente como sucedió en el 96. Prensa que utilizó la polémica para hacerse eco de que la Selección había conseguido “cosas”, y que, de nuevo, dejó en el olvido una vez que Jorge Vilda accedió al cargo.

Una federación que proteja el deporte como debe, independientemente del sexo de quien lo practique, también es una tarea pendiente.

Mejoremos el futuro

Solo me queda recordar a quien está estudiando nuestra amada carrera en las aulas y a quien espera poder acceder a cualquier facultad para poder cursarla, a quien decidió emprender con su medio de comunicación independiente pensando en que otro periodismo era posible, a quien otorga el espacio que merece a las disciplinas más maltratadas por los medios convencionales y a quien lee, escucha y sigue lo que más le gusta de la mano de los anteriormente nombrados. Ojalá en un futuro los medios independientes podamos seguir existiendo, de forma libre, pero que la motivación no sea tan dolorosa como un periodismo que no nos representa por la práctica y que emborrona el orgullo de ejercerlo. Seguiremos diciendo que somos periodistas, con la cabeza bien alta.

Gracias a RELEVO MAGAZINE por dejarme poner mi granito de arena, querer y creer. Larga vida a la #CulturaDeportiva. ©RELEVO

 

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