EVA CALVO:

“Quiero ser campeona, soy la eterna plata”

Eva Calvo (25) logró la plata en -57kg en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Su mayor ídolo es su hermana y tiene muy claro su próximo objetivo: oro.

EVA CALVO:

“Quiero ser campeona, soy la eterna plata”

Eva Calvo (25) logró la plata en -57kg en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Su mayor ídolo es su hermana y tiene muy claro su próximo objetivo: oro.

Lola Paniagua y José M. Amorós (@JoseMAmoros)
Publicado el 01/03/2017 a las 12:00

TIEMPO DE LECTURA: 13 minutos

Eva Calvo (25) despreció la plata de los Juegos Olímpicos de Río nada más conseguirla. Solo quería ganar, pese a tratarse de su primera participación. Incluso por su cabeza pasó dejar el taekwondo: “Sales del campeonato perdiendo”, lamenta. Pero su competitividad le llevó pronto a convertir la amargura del metal en motivación. Unos pocos entrenamientos fueron suficientes para despertar a la campeona, que ahora solo quiere disfrutar.

¿Por qué reaccionaste así al ganar la plata en Río?

Porque sales del campeonato perdiendo, y encima en una final olímpica. No iba a estar contenta en ese momento. Tampoco me quejo, pero hubiera preferido el oro.

¿Lo ves de otra manera con el paso de los meses?

Claro, se nota bastante el paso del tiempo. Incluso al día siguiente estaba algo más contenta, pero era una sensación extraña, imagino que lógica. Supongo que cuanto más tiempo pase más apreciaré la medalla.

Eran tus primeros Juegos y ya tenías como objetivo el oro.

Sabía que era muy difícil y que en unos Juegos Olímpicos hay mucho nivel. Lo que pasa es que ya estaba en la final… y creas lo que creas, has perdido la final.

Hasta ahora es la cima de tu carrera, pero el camino es largo. ¿Cómo fue el principio?

Había hecho atletismo, pero me apetecía probar otros deportes. Por entonces el taekwondo se conocía muy poco, yo no sabía mucho, y entonces Xixo (José María Martín del Campo, su entrenador) puso carteles por todo el barrio. Mi padre lo vio y nos dijo a mi hermana y a mí que si nos apetecía probar. La verdad es que me daba mucha vergüenza, así que primero pasó mi hermana que era la más pequeña. Yo quería mirar antes. Luego poco a poco me fui introduciendo hasta llegar a competiciones.

¿En qué momento te das cuenta de que vales para esto?

En mi primera competición. Era entre institutos, a nivel amarillo o naranja. Iba perdiendo 6 a 0. El entrenador me preguntó si quería dejarlo, porque me estaba pegando, y dije que no, que ya seguía. Le eché narices y acabé ganando el combate y el campeonato. En ese momento no te das cuenta de que vales. Luego me llevaron a otras competiciones y fueron un desastre porque había subido de nivel. ¡Me pegaban por todos lados! Pero fui creciendo; empecé tarde pero aprendí rápido, escalón a escalón. Siempre que subía de categoría perdía, pero es lo normal.

Preámbulos del entrenamiento de Eva Calvo en las instalaciones del Club de Taekwondo Sánchez Elez-Sanabria de Leganés.

Imagen de
Bea Lara.

En momentos en los que no paras de perder, ¿cómo logras mantenerte en esa línea y no abandonar?

No lo piensas. Fue hace unos ocho años o así, y te fastidia, pero supongo que no le das tanta importancia a lo que es ganar o perder. Era lo que tocaba, es normal que si compites con gente de nivel pierdas.

¿Te hicieron psicológicamente más fuerte?

Sí, claro. De las derrotas se aprende más que cuando ganas. La pasada temporada, por ejemplo, tuve una época muy mala. Es difícil de superar, porque te preguntas qué estás haciendo, por qué antes ganabas y ahora no. Pero la costumbre de la competición te da ese extra para salir adelante.

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¿Y cómo afrontas esos momentos críticos? ¿Cómo se mantiene la mente fría cuando te juegas el trabajo de años en apenas minutos?

Es muy difícil. En estos Juegos muchos de los favoritos perdieron en primera ronda, y yo creo que fue precisamente por esa presión. Creo que en Río tuvimos la suerte de que el pabellón era muy normalito, no había nada excepcional. Y como más o menos la gente es la misma, me lo tomé como si fuera un campeonato pequeño, y no unos Juegos.

¿Se puede?

Sí (se ríe). Es no pensar en ello, no pensar en la gente que hay alrededor. Te gusta que la gente esté pendiente, pero nada de que te digan que eres favorita y esas cosas.

¿Cómo te preparas para aguantar la presión?

Cuando llegas al límite con el físico, cuando ya está entrenado todo, al final lo importante es la cabeza. Y en ese sentido tenemos una preparación mental muy fuerte. Trabajamos la visualización del combate, con qué rivales me voy a ver, qué les puedo hacer… Y controlar los nervios. Hay gente que necesita activarse antes del combate. Yo soy muy nerviosa, así que me tengo que relajar. Tengo que trabajar el control de las pulsaciones, la respiración y muchas cosas de técnicas de relajación. Como son combates muy cortos, tres asaltos en dos minutos, tienes que trabajar mucho en el pensamiento para cambiar estrategias. A mí me cuesta mucho, todavía tengo que trabajarlo bastante, pero muchas veces durante el combate tienes que cambiar el chip porque algo no funciona. Y eso es difícil de conseguir.

Imagen de Rubén Martín Bravo.

¿Qué porcentaje hay de mental y de físico en el taewkondo?

Yo creo que 50-50. El entrenamiento es físico, pero a la hora de competir la cabeza te puede salvar. Mi hermana Marta quedó subcampeona del mundo con los ligamentos del tobillo rotos, sin entrenar durante tres semanas. Eso es todo mental. Ella es más relajada, parece que lo controla todo más. Pero eso también es como se ve desde fuera.

Precisamente hablas de tu hermana como una de las personas importantes en tu vida. ¿Quiénes han sido los más determinantes en tu éxito?

Mi padre, que fue el que me empujó a hacerlo. Mi entrenador, que me ha enseñado todo y me guía. Y mi hermana. La mitad de la medalla es suya. Es la que me aguanta en los entrenamientos, la que me hace de sparring, fue mi suplente en Río, la que me aguantaba cuando bajaba el peso… La pobre se ha llevado todo el trabajo duro.

“Han llegado a pedirme una porra de un partido de fútbol sin tener ni idea de quién jugaba”

¿Cómo fueron esos momentos en los que tenías que bajar de peso?

Es una de las cosas más duras que he vivido. Me costaba mucho estar en el peso. Bajé a -57 kg. cuatro años antes, para empezar un ciclo olímpico. Estaba en 62 kg. en ese momento, pero pesaba 59-60 kg., así que en realidad era perder un par de kilos. Pero lo hice mal y tuve un efecto rebote, llegué a tener que bajar hasta ocho kilos. Hice una dieta de dos meses antes de Río, siendo consciente de que -57 kg. no era un peso sano para mí. Perdía tres kilos de agua, que se recupera fácil, pero la deshidratación es muy complicada. En la dieta no pasaba hambre, pero no tener agua es difícil. Menos mal que después de pesarte no tienes que mantenerlo. ¡Me muero! Esta vez lo llevé bien, pero en otras ocasiones tenía mareos y lo llevé muy mal. Siempre he tenido problemas con el peso.

¿Por eso el cambio de ahora? [Eva actualmente compite en la categoría -67 kg.]

Sí, porque no era saludable. Ya me avisaron. Solo tenía un 10% de grasa corporal, y era imposible aguantarlo así mucho tiempo. No podía hacerlo más.

¿Cómo cambia la alimentación al bajar de peso?

¡Ahora como! Estoy en -67 kg., que son diez más. Tengo que cuidar la alimentación para ganar músculo.

Xixo, entrenador de Eva, en plena demostración de un ejercicio.

Imagen de
Bea Lara.

Xixo, entrenador de Eva, en plena demostración de un ejercicio.

Imagen de
Bea Lara.

Supongo que es más fácil trabajar cuando lo haces en casa, en un pabellón en Leganés.

Es mucho mejor para mí. Está cerca de mi casa, disfruto, y me gusta cómo entreno con Xixo, que es como un padre para mí. ¿Para qué voy a cambiar algo que va bien? Ya lo tengo hablado con la Federación. Mi coach Marco entrena en el CAR (Centro de Alto Rendimiento), pero ya hablé con él. Antes iba una vez a la semana allí, pero me gusta trabajar aquí. Si va bien, no hay necesidad de cambiar.

El pabellón está lleno de niños. ¿Qué sientes al entrar?

¡Menudo cambio! Cuando empezamos nosotros éramos cinco personas. Y cuatro niños. Y ahora están las clases llenas, no hay plazas para que venga gente. Es una evolución fantástica, un cambio radical. ¡Pero espero que lleguen más aún! Aquí no caben más (se ríe). Las medallas también llaman. En Leganés el taekwondo se ha hecho más visible por las medallas que hemos conseguido y te pilla más cerca. Supongo que en otra ciudad es difícil que interese.

Imagen de Bea Lara.

¿Crees que la inversión de la ciudad viene después de las medallas o ya había antes un apoyo en ese sentido?

A ver. El club es público, es una escuela. Después de las medallas nos han cambiado a esta zona porque nos echaron. Bueno no puedo decir, pero tampoco mal. ¡No sé! Nos tratan bien. Hay más atención, claro, les gustará decir que tienen un buen club. Nos han hecho reconocimientos y cosas de esas, pero es difícil encontrar ayudas para tantos deportes. Como estamos creciendo… Pero todo es fútbol. Hasta ahora ha tenido prioridad, a ver si logramos que el taekwondo se meta más ahí.

Estos años has intentado compaginarlo con estudios. ¿Cómo se puede llevar esa vida paralela a la de deportista de élite?

Entramos dos veces al día, dos horas, y libramos el domingo. Pero cuando hay competición importante entrenas un montón: para los Juegos te concentran en el CAR y entrenas tres veces al día desde unos dos meses antes de la competición. El año pasado tuve que dejar la universidad porque no podía ir a clase. No es que no fuera a los exámenes, es que no sabía lo que estaban dando. Hago matemáticas, y desde casa es imposible. Ahora estoy estudiando otra vez, pero el año pasado iba perdida. Voy despacio, pero mi madre ya lo entiende.

“Fui a la tele antes en México que en España”

Te dieron una beca para la UCAM.

El año pasado, como no podía ir a clase, me matriculé para hacer una ingeniería. ¡La intención estaba ahí! Últimamente hay gente que estudia y es deportista. Tengo compañeros que hacen economía, arquitectura… Sé que del taekwondo voy a vivir estos años y ya, y si gano. Pienso dedicarme a lo que estudie.

¿Tienes cierta presión o miedo por tener que buscarte una carrera paralela?

Me da miedo aparecer en el mercado laboral demasiado vieja. Pero ya lo tengo asumido. Decían que iban a hacer que los deportistas cotizáramos. De momento llevo bien las dos cosas, aunque la carrera vaya despacio. Mientras tenga resultados tengo beca, que me permite más o menos vivir. Lo único, que acabaré la carrera demasiado tarde.

Imagen de Rubén Martín Bravo.

Imagino que tu vida cambia después de ganar esa medalla en Río.

Realmente no ha cambiado. Hubo dos meses de descanso, de no entrenar, y que estaban llenos de entrevistas y era un poco locura. Pero después he seguido yendo a clase, a entrenar… Se ha normalizado todo de nuevo.

¿Y cómo te cambia la vida?

Pensé en dejarlo porque era un cansancio psicológico. Después de los Juegos estaba muy cansada, no quería volver a entrenar. Pensaba que otra vez venía lo mismo, los viajes, el no tener las tardes libres… Pero luego vuelves a entrenar y te pica el gusanillo, ves que lo echabas de menos. El cambio se da cuando te tira la pereza, cuando quieres tiempo para estudiar o para salir. Pero luego vuelves a la rutina. Lo hago porque me gusta, así que no pienso en cuatro años. ¡Ya veremos cómo me va!

¿A qué tipo de cosas tienes que renunciar?

Al tiempo. Al tiempo con mi familia y con mis amigos, y eso te lo quitan los viajes. Pero lo hago porque quiero, y pensando que ya tendré tiempo de hacerlo.

“He cambiado de peso porque apenas tenía masa muscular, no era sano. ¡Ahora como!”

Hablas siempre de tu familia como algo determinante, especialmente tu hermana. Precisamente con ella has debido vivir los momentos más duros, cuando se quedó fuera de los Juegos

Fue muy duro. Fue difícil ir al preolímpico y ella lo tuvo casi en la mano. Se le escapó por poco y tuvo una semana en la que no se le podía nombrar nada. Son cosas del deporte. Ha vivido unos Juegos desde dentro, ayudándome, aunque no es lo mismo.

¿Fue el momento más duro de vuestras carreras?

Es un momento donde todo se hunde, pero luego nos fuimos de gira a Tailandia y Corea. Estuvimos dos o tres semanas y luego me concentré en el CAR. Ella era mi suplente y mi sparring, tenía la misma presión, y encima recién operada del tobillo. Nos metimos en la competición. Ahora ya pasado lo recuerdo con cariño. Lo hablábamos hace poco, que habíamos vivido muchas cosas en poco tiempo, muy concentrado. Pero después lo disfrutamos.

Eva al ataque.

Imagen de Bea Lara.

Ahora empiezas un nuevo ciclo olímpico, imagino que con el oro como objetivo.

Quiero ser campeona olímpica o campeona del mundo. ¡Parece que soy la eterna plata! Si no lo consigo, habré disfrutado igualmente en el camino, tampoco pienso en ello continuamente. Ya he vivido la experiencia, pero quiero ganar.

¿En quién te fijas para lograr esos objetivos?

En Brigitte Yagüe, por su capacidad para lograr sus objetivos. Cómo se retiró, volvió, y volvió a ganar. Para mí es insuperable. Fuera del taekwondo me fijo mucho en Rafa Nadal por lo mismo: confían en conseguir algo y lo logran. También en mi hermana. Los tres tienen en común eso, que son capaces de sobreponerse a mil cosas.

¿Ese es el consejo que das a los niños que empiezan en este deporte?

Hay dos cosas importantes: disfrutar de lo que haces. Siempre digo que cuando deje de disfrutar lo dejaré, porque hay momentos duros. Y con eso ya te facilita un montón de cosas, porque pensar que tienes que conseguir algo no lleva a nada. Y lo segundo es el trabajo duro, por mucho talento que tengas no llegas a nada si no echas horas. Si realmente te gusta no te cuesta tanto dejar de lado otras cosas. El sacrificio es importante en el taekwondo y en todos los deportes.

¿Qué opinas de la atención mediática al fútbol?

Han llegado a preguntarme en una entrevista que hiciera una porra para un partido de fútbol que ni sabía quién jugaba. Entiendo que la gente esté muy encima, pero no me interesa. Entiendo que los periodistas tengan que hacerlo porque la gente busca eso, pero poco a poco nos tenemos que ir metiendo ahí. Es complicado.

¿Comentáis este trato en las competiciones?

Sí. No es tratarnos mal, es que no nos tratan. Cuando hay Juegos la gente está muy encima, después también, pero luego quedas subcampeón mundial, te llaman esa semana, y ya está. Luego Cristiano Ronaldo va al peluquero y solo interesa eso. No es tan fácil. Es un poco absurdo, pero es así. Creo que con los años, entre todos, podemos cambiarlo.

¿Falta cultura deportiva en España?

Sí, y yo me incluyo. Con Twitter te enteras más de otros deportes, pero antes era imposible tener cultura deportiva porque solo había fútbol y baloncesto.

¿Quién crees que es responsable de esta situación?

Como viene de tan atrás es complicado. Antes estos deportes casi no se practicaban. Como ahora está aumentando, sí que lo notamos, pero antes no era así. El fútbol ya está muy instaurado en la cultura española.

Imagen de
Rubén Martín Bravo.

¿Hay países a los que vas y te conocen más?

En México, por ejemplo. Allí fui a la tele antes que en España. En Inglaterra ahora hay mucha atención a este deporte; en Irán, Corea… sí que me reconocen más.

Hablando de Inglaterra, tienen un sistema muy polémico de ayudas públicas. Según el éxito que tengas recibes dinero o no. Han crecido mucho en el medallero. ¿Te gusta el sistema?

No sé. A mí no hace falta que me motiven así. Nunca había pensado en el sistema ideal. La beca ADO funciona igual, se basa en resultados. Si partes de que al principio no tienes ayudas… Pero también es como escudarse en eso para no sacar resultados. Por ejemplo, yo vengo de un club normal. También depende del deporte, habrá algunos que necesiten más ayudas. Sí que se verían resultados, pero hay que guardar una parte para el deporte base.

¿Cómo ves el trato a las mujeres?

Tengo mucha suerte. Dentro del taekwondo no hay diferencia. Nosotros competimos el mismo día, tenemos las mismas becas, las mismas reglas… Pero sí que los medios de comunicación siempre están acostumbrados a otras cosas. Con los resultados poco a poco se está igualando. ©RELEVO

 

Eva Calvo (1991) fue plata en los JJOO de Río 2016, subcampeona del mundo y bronce en los Juegos Europeos de Bakú en 2015, y oro en el Campeonato Europeo de 2014.

Rubén Martín Bravo

REDACTOR

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