ISABEL MACÍAS:

“Quien da positivo está dos años sancionado, pero se embolsa el dinero. En dos años con mi lesión he perdido dinero, y encima me lo han robado cuando he estado bien”

La atleta por fin conoce la causa de su lesión: una endofibrosis en la arteria ilíaca. No descarta volver a competir, pero mientras sigue luchando por su futuro y denunciando las prácticas antideportivas.

ISABEL MACÍAS:

“Quien da un positivo está dos años sancionado, pero se embolsa el dinero. En dos años con mi lesión he perdido dinero, y encima me lo han robado cuando he estado bien”

La atleta por fin conoce la causa de su lesión: una endofibrosis en la arteria ilíaca. No descarta volver a competir, pero mientras sigue luchando por su futuro y denunciando las prácticas antideportivas.

Mercedes Esplá (@mercedesespla) y José M. Amorós (@JoseMAmoros)
Imágenes cedidas por Isabel Macías (@Macias1500)
Publicado el 13/3/2017 a las 13:30

TIEMPO DE LECTURA: 15 minutos

Son las seis de la tarde. Isabel llega puntual y algo llama nuestra atención: llega con una gran sonrisa. La subcampeona de Europa en Gotemburgo 2013 arrastra una extraña lesión desde 2014 que le ha hecho bajar su rendimiento progresivamente hasta no poder más con el dolor, dejándola fuera de las pistas. En una entrevista exclusiva con RELEVO relata cómo ha sido su calvario y cuáles son sus objetivos a partir de ahora.

¿Cómo te encuentras a día de hoy? ¿Qué estás haciendo?

Ahora estoy en un momento mucho mejor anímicamente. Por fin tengo un diagnóstico en firme, tengo unos resultados, que es lo que estaba esperando, lo necesitaba. Llevo como pollo sin cabeza un año y medio, y he ido empeorando. Tras hacerme una claudicometría, han detectado una endofibrosis en la arteria ilíaca, lo que provoca que tenga un pequeño callo y el torrente sanguíneo disminuya. Es una patología arterial que normalmente solo se da en ciclistas. Un problema que empeora cuando se hace esfuerzo, en mi caso, a la hora de correr. Al hacer una flexión de cadera y al subir las rodillas, es como si doblasen una manguera, y no me pasa la circulación. Al hacer ejercicio, la presión arterial tiene que subir un poco, porque hay una mayor exigencia de riego sanguíneo, y a mí, no es que no me suba, es que la presión arterial me cae de un 11,5 a 4. O sea, prácticamente estoy en isquemia. En la prueba realizada en Zaragoza llegué al límite del dolor: me provoqué todo el dolor que pude aguantar para conocer bien lo que tenía y poder valorar.

¿Y cómo has podido seguir corriendo todo este tiempo?

He sido tan bruta de ser capaz de correr con este problema. El problema de mi lesión es que no es una lesión al uso: no es un rotura de fibras, una fractura de estrés o algo que tiene un tratamiento, un protocolo o reposo; yo he descansado y, cuando he vuelto, no he mejorado; al contrario, casi empeoré.

Y con el diagnóstico en la mano… ¿Qué estás haciendo o debes de hacer a partir de ahora?

Hago lo que puedo [sonríe]. Ahora que ya tengo un diagnóstico, me queda valorar la intervención, porque sé que va a ser intervención quirúrgica, seguro. El médico me dijo que es una intervención a nivel arterial, que siempre lleva sus complicaciones, y a lo mejor hay gente que, con esta patología en la vida normal, no tiene problemas. Pero yo ya no hablo ni de la alta competición. El otro día intenté irme a rodar tranquilamente con mi perra, y vi que no puedo hacer deporte-salud. Si no puedo hacer el día de mañana una media maratón popular… Esto es mi medio de vida, no solo profesionalmente: yo no concibo mi vida sin correr, a no ser que tuviera una limitación que de verdad no pudiese evitar. Como hay una solución, vamos a tomarnos este verano con tranquilidad para arreglar bien el problema, para tomar la decisión más correcta posible y menos agresiva, porque será algo intrusivo seguro, pero tengo tiempo.

¿Cómo te has acostumbrado a correr con dolor?

Soy maña [sonríe con orgullo]. Lo he hablado con mi psicóloga y me dice que a lo mejor lo he conseguido gracias a mi cabezonería. He tenido algo siempre muy claro: yo sabía que me pasaba algo. Al principio era muy tenue, incluso al final de las competiciones se podía difuminar con un mal estado de forma. Es decir, podía llegar a pensar que no estaba en forma y que por eso no llegaba bien a final de carrera. Pero yo siempre sentía que me notaba muy bien y de repente el último 100 no podía correr. De repente, noto que me agarroto demasiado para cómo llego de preparación. Es como cuando pinchas porque no estás en forma, pero llevo muchos años corriendo y sabía que estaba bien.

“Si no puedo hacer el día de mañana una media maratón popular… […] Yo no concibo mi vida sin correr”

Debe ser duro…

Lo he pasado muy mal. Me decía: “¿Estoy bloqueada? Me pasa algo…” Ha ido creciendo el dolor. Al principio era sintomático, solo se podía extraer una respuesta en competición con un resultado. Pero aún hacía 4 min 11 s, que era un tiempo medio para ir, por ejemplo, al Europeo de Zurich de 2014. Pensaba: “Bueno, he bajado un poco el nivel. Igual nos hemos equivocado un poco en la planificación y ya está”. Pero yo veía que me sentía bien, pero cada vez iba a peor. Eso me frustraba, porque no lo entendía. Yo sabía que había un factor que me estaba modificando el resultado. Ese no era mi resultado real.

Es sorprendente cómo llegabas a conseguir un buen estado de forma a pesar de tener ese dolor.

Este año, por ejemplo, hemos conseguido llegar a un buen estado de forma viviendo con ese dolor. Mi dolor tenía nombre y apellidos: aparecía a los 2 min 30 s de intensidad, daba igual el ritmo que llevase. Aparecía y me bloqueaba. Veía que si paraba antes, me permitía seguir. ¿Qué hacía? En vez de hacer un rodaje de veinte minutos para calentar, rodaba siete. Al principio me mantenía, paraba y, en vez de seguir otro kilómetro rodando, hacia diez ‘cienes’ recuperando 30 segundos, y engañaba a la lesión. En los entrenamientos no podía hacer 1.500 metros en series, tenía que hacer dos de 700. He cambiado de entrenador este año. Mi marido (Luis Alberto Marco) es mi nuevo entrenador, y ha tenido la capacidad de adaptarse a mi molestia. Como prácticamente me entrena solo a mí, hemos podido dedicar más tiempo a cómo gestionar muy bien el entrenamiento. Hemos ido capeando, y esta frase lo resume completamente: “Yo he sabido gestionar el dolor pero el dolor no me ha respetado a mí”.

¿Cómo lo has gestionado psicológicamente? De ser plata europea en Gotemburgo 2013 a ver que no puedes correr…

Mal. La verdad es que el proceso no ha sido radical, o en un mes. Llevo, lamentablemente, desde 2014 con este problema. Lo que pasa que soy consciente desde hace un año y medio. Lo peor fue el proceso desde 2014, donde hice una muy buena temporada de pista cubierta y fui al Mundial. No conseguí entrar en la final. Esa temporada hice 4 min 09 s y tenía que haber estado en la final. Yo creía que podía estar, pero no me metí. Lo pase muy mal en esa clasificación. Ahí justo empezaron los malos resultados. Llegó un momento en que pensé que había sido un bloqueo psicológico, que me había frustrado por no estar en la final, que no lo había sabido gestionar. El problema vino en la temporada de verano. Normalmente tengo un margen de mejora de 2-3 segundos respecto al indoor. En vez de mejorar esa marca, hice 4 min 11 s. Vi que no es que no ganara esos 2-3 segundos, sino que los perdía.

Ya piensas a largo plazo… ¿Cuál sería el objetivo para volver a competir?

Lo primero es recuperarme al 100%. Lo bueno es que todos los problemas psicológicos ya los he superado. Ya pasé un bache parecido en 2007 con una lesión, y lo bueno es que cuando lo sabes gestionar y superar, sales reforzado. Ahora estoy en un momento dulce, pese a todo. He sido capaz de ponerme en forma. Este invierno pesaba 49 kilos: no había estado tan fuerte y tan fina en mi vida. De cabeza, ahora todo va a ser más fácil gracias a todo lo que llevo superado. Cualquier competición la voy a gestionar con una claridad mental que hace tiempo que no tenía. Sé que ya tengo los ingredientes; cuando me dejen el horno bien preparado, lo enchufaré y todo me saldrá. Sé que tengo que tener paciencia, que aunque me recupere este verano no quiero competir. Me merezco digerir este proceso tan largo, duro y tan extraño. Mi objetivo es el Europeo de verano del año que viene y lo tengo decidido, incluso antes de tener un diagnóstico.

¿Has pensado en retirarte?

Sí, lo he pensado muchas veces. De hecho, creo que llevo un año y medio que, en cada competición que acababa con más dolor, lo pensaba. Pero el pensamiento me duraba dos horas e intentaba darle la vuelta. Pensaba en positivo. He dicho: “Por mis narices que no lo hago”. Me retiraré cuando yo quiera, no cuando algo externo lo decida. Retirarme no es una solución, porque después de este proceso me parece cerrarlo mal.

”He pensado en retirarme muchas veces, pero me retiraré cuando yo quiera, no cuando algo externo lo decida”

El Europeo de Belgrado parece que ha abierto un nuevo atletismo español. Gente joven cogiendo el relevo. ¿Cómo lo ves?

Con esperanza. Cada vez tenemos un atletismo más limpio en todos los sentidos, más oxigenado. Siempre ha habido relevo. El problema es que ha habido generaciones sospechosas que han hecho tapón. Cuando tienes proyección para avanzar y no lo consigues porque hay tres plazas y te quitan dos, y una de ellas es sospechosa… Esa gente se pierde.

Así es difícil…

Llega un punto que la gente tiene que comer, tiene que vivir y, si no estás donde tienes que estar y no tienes una ayuda, lo dejas. El relevo ha existido siempre, el problema es que se le haya ayudado a seguir ahí. Ahora la mente es diferente.

¿Y la situación de la mujer en el atletismo y en el deporte en general?

Creo que nosotras en el atletismo tenemos una buena posición. Por suerte, es un deporte de los más equitativos. Cuando estudiaba periodismo, hice un pequeño artículo de investigación: creo que, incluso, el que haya menos volumen ha supuesto una discriminación positiva para las atletas. Al haber menos atletas con calidad, el optar a una beca o a un pago de un fijo es más fácil para una mujer que para un hombre, porque un hombre tiene mucha más rivalidad. Si el reparto es igual para hombres y mujeres, el cachito de tarta que nos toca para nosotras es más grande que para un hombre, por esa rivalidad. Tenemos la suerte de que, atléticamente, federativamente, siempre hemos sido respetadas. Mucho más que en otros deportes. Lo bueno es que ahora la mujer está ganando consideración en el atletismo popular. Una presencia que nos da visibilidad. Creo que estamos ganando. Hay una pequeña desventaja aún en visibilidad, sobre todo, que es donde realmente tenemos el problema.

Hablando de visibilidad, mucho perjudica la atención exclusiva al fútbol respecto al atletismo y al resto de deportes. ¿Es injusto?

Llevo muchos años diciendo que el fútbol es un gigante que proyecta una sombra demasiado grande sobre los otros deportes. Solo escapa el baloncesto y el atletismo, en momentos concretos, como en los Juegos Olímpicos. Es verdad que todo el foco se va al fútbol. Es una guerra que tenemos perdida. El fútbol es un negocio que se retroalimenta, que se sustenta así mismo. El problema es que nosotros tenemos que aprender a generar un negocio. Si no somos capaces de llenar una pista de atletismo, no vamos a tener esa visibilidad. No tenemos gente a la que le guste venir a vernos, ese es nuestro problema. Yo antes lo veía como “el fútbol nos tapa a los demás”, y ahora lo que veo desde mi madurez y mi posición es que, a lo mejor, lo que tenemos que intentar aprender es a atraer la atención sobre nosotros.

¿Hay que ser autocríticos?

Claro. Yo intento acudir a eventos y carreras populares, porque acerco, de la manera que puedo, mi atletismo federado a través del atletismo-running popular. Lo que no puede ser es que el running se separe del atletismo. Tenemos que ir de la mano y hacer un esfuerzo, a veces, de bajarnos de nuestra federación, de nuestro ámbito de competición. Tenemos que acercarnos a la gente que cada domingo se calza las zapatillas y no sabe quiénes son la mitad de los atletas que han ido al Europeo de Belgrado. No cuesta nada hacer una inversión en ese aspecto. Creo que ya se está trabajando en ello, y hay que ser consciente de que hay que aprovecharlo.

Medalla de plata en los Europeos de Gotemburgo de 2013.

Macías, en pleno 1.500 de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

“Intento acudir a eventos y carreras populares, porque acerco el atletismo federado al running popular. Lo que no puede ser es que el running se separe del atletismo”

Quieres decir que hay que crear cultura popular de atletismo aprovechando el tirón del running.

Sí, lo que no puede ser es que se haya empezado el camino separados. El running se considera un deporte ajeno al atletismo, ¡y hacemos lo mismo! Algo se nos ha escapado, no sé a quién, ni cómo, ni a qué nivel. Pero no puede ser que se esté comercializando tanto con el running, exista ese mercado, y nosotros sigamos siendo el hermano pobre de este deporte. De quién es el fallo, no lo sé; de quién es la responsabilidad, tampoco. Pero está en nuestras manos gestionarlo, incluso del atleta particular, claro que sí.

En diciembre saltaste a los grandes medios con un gran titular por una entrada en tu blog: “Los dopados me han robado 28.500 euros”.

¡Me han robado más! Es lo mismo de siempre. El problema es que no se termina de desmontar el chiringuito. Me da pena que se haya destituido a Enrique Bastida [hasta hace unos días, director de la Agencia Española Antidopaje] porque, más allá de las críticas, creo que ha hecho una buena labor. Ha habido una acción, y eso se ha demostrado en todo lo que ha pasado. Tengo esperanzas de que su sustituto siga con esa labor; con errores o no, al final es difícil gestionar ese estamento. Esto nos hace mucho daño, no podemos ser permisivos. Yo creo que lo bueno que se ha cambiado ahora es que mucha gente del atletismo y del deporte no nos callamos. Con esa entrada del blog no hice nada más que informar, dar datos: al final, la gente que da un positivo están dos años sancionados, pero les da igual. ¿Por qué? Porque se han embolsado el dinero de sus buenos resultados. Entonces se dedican a estar esos dos años entrenando con ese colchón. Yo llevo dos años con mi lesión: he cumplido una ‘sanción’, sin hacer nada, de alguna manera; no he cobrado una beca, y he perdido dinero. Encima me lo han robado cuando he estado bien. Al final dices: “¡Ya basta!”.

¿Has visto a alguien dopándose o alguna práctica dudosa?

No, nunca. Ni me han ofrecido. Se puede intuir por comportamientos, por un perfil de riesgo, que ya está estudiado. Entre nosotros, a veces valoras comportamientos agresivos de la gente. Compitiendo hay matices: a lo mejor tú sabes qué población está más en riesgo de caer en esa tentación y quién no. A mí nunca me han ofrecido porque mi perfil enseguida se notaría. Quien me ve, dice: “Isabel jamás lo haría”. Entonces, nunca he vivido, ni he intuido cómo podría hacerlo.

¿Se podrá acabar con el dopaje?

¿Tú crees que se va a acabar la corrupción en la política? En el dopaje pasa un poco igual. Cuando hay unos intereses, cuando hay dinero, aunque no sea mucho, cuando hay egos… Es un poder diferente a la política, pero hay una presencia, una repercusión mediática por ganar. En España somos muy pícaros y es difícil luchar. El problema es que los que realizan esas prácticas son listos y siempre van un paso por delante; el dopaje va por delante del antidoping.

“La gente da un positivo, están dos años sancionados, pero les da igual, porque se han embolsado el dinero de sus buenos resultados”

Isabel Macías no es solo atleta. Se ha preparado académica y profesionalmente para el post-atletismo.

Sí, tengo la carrera de Magisterio en Educación Física y Educación Infantil, y Periodismo. Estoy haciendo el máster en Dirección de Comunicación de la UCAM, y me he incorporado laboralmente con el programa “Entrena tu futuro” de la empresa Bertelsmann con el COE. Creo que los deportistas, muchas veces, para ser profesionales tienen que tener una dedicación exclusiva al deporte, pero no tu día a día. Para mí lo primero es mi descanso y mi alimentación para mi estado de forma, pero el día tiene muchas horas. Yo me he formado y, al mismo tiempo, he estado a mi mejor nivel, haciendo mi jornada completa de Universidad con mis trabajos grupales que me han quitado tiempo. No te digo trabajar con algo incompatible con tu trabajo físico, pero hay oportunidades como la ofrecida en “Entrena tu futuro”, que compaginan tu horario laboral con tu horario de entrenamiento. Una empresa que te hace un contrato de 40 horas, pero te pide mínimo 20, y si vas a competir te da flexibilidad. Son oportunidades que hay que aprovechar. Ha habido 80 currículums y yo creo que son iniciativas que se tienen que promover.

Entonces, ¿se puede compatibilizar ser profesional y formarte para un futuro?

Sí, no te diría que se debe porque suena a obligación. Pero yo creo que todo el mundo debería tener algo, ya sea formación o trabajo. Tener algo externo al deporte te da tranquilidad, porque si tienes una lesión, como yo en este impasse, por ejemplo, estás tranquila: tengo mi trabajo, tengo mi sueldo a final de mes y sé que no se acaba el mundo. El problema es que cuando estás 100% en el atletismo o en otro deporte, si se te acaba no sabes qué hacer. Si en el camino ya sabes que tienes un colchón, no te tiras a la piscina vacía. Sabes que algo de agua hay, no te da miedo. Por eso el consejo es claro: “Ve llenando tu piscina, que algún día te tendrás que tirar.”

¿Cuál es el sueño que te queda por cumplir?

Volver a correr sin dolor. Del resto me encargo yo, de verdad. Sé que soy capaz. Solo falta poder hacerlo sin dolor; el resto, que tenga lo que me merezca. Antes me decían un sueño y decía ser olímpica, una medalla internacional… Pero eso ya lo tengo, porque me lo he trabajado. Pues esto es igual. Quítame el hándicap, que es horrible. A mí lo que me gusta es correr y, el día de mañana, si me apetece hacer un maratón, quiero tener la opción de decidir si quiero seguir corriendo. ©RELEVO

La redacción de RELEVO agradece a Isabel Macías la cesión desinteresada de imágenes para ilustrar esta entrevista.

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