José M. Amorós

Publicado el 17/1/2018 a las 11:30

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La historia del deporte está llena de héroes, de hitos y momentos imborrables que le dan sentido. Héroes de grandes triunfos que hacen vibrar a las masas en torno a las figuras de los deportistas. En la mayoría de ocasiones, esos deportistas pasan a la historia por sus triunfos de leyenda, por su palmarés irrepetible o un carisma memorable. Unas cualidades que cumple a la perfección el protagonista de esta historia, pero que caprichosamente quedan en un segundo plano ante un episodio que lo encumbró para siempre.

Eugenio Monti nació en 1928 en la provincia de Bolzano y fue bautizado con 17 años por el histórico periodista italiano Gianni Brera como el Volador Rojo, debido a su cabello pelirrojo. En aquellos años, Monti era uno de las grandes promesas del esquí alpino internacional pero a un año de los Juegos Olímpicos de Oslo 1952, sufrió una caída durante un descenso de entrenamiento que le produjo roturas en las dos rodillas y, con ellas, el fin de su carrera como esquiador. Monti había conseguido ser campeón nacional de eslalon gigante y especial, y Oslo podía ser su gran salto internacional en unos Juegos.

Pero Eugenio Monti no aparcaría para siempre su amor por la velocidad y los deportes de invierno. El Volador Rojo no había hecho nada más que empezar su carrera y con 20 años decidió probar con el bobsleigh. Una decisión acertada que le consagró en lo más alto. Con el récord de 9 medallas mundiales y 6 medallas olímpicas, Monti se ha convertido en una verdadera leyenda del bobsleigh mundial. Líneas en mayúsculas merecen sus dos medallas de oro olímpicas, ambas obtenidas en Grenoble 1968 con nada más y nada menos que 40 años, con las que anunció su retirada.

Monti ha ganado mucho y sus logros lo han convertido en un mito del deporte, pero su memoria está vinculada a una decisión tomada el 1 de febrero de 1964 en Innsbruck. Ese día Monti y su compañero Siorpaes estaban compitiendo contra el dúo inglés Dixon-Nash para la conquista del oro olímpico. A falta de la segunda bajada, los italianos estaban en lo alto de la clasificación cuando saltó la noticia de que los británicos habían roto el eje trasero del bob y no podían continuar la competición.

Eran minutos de intriga y tensión en la zona de meta de Innsbruck. Un abandono inglés propiciaba que los dos bobs italianos de Zardini-Bonagura y Monti-Siorpaes completaran un doblete histórico e hicieran sonar el himno italiano en la ciudad noruega. Los aficionados y periodistas italianos ya comenzaban incluso a celebrar la noticia de tales medallas históricas para su país. Fue entonces cuando Eugenio Monti decidió sacar el eje trasero del bob reserva italiano y facilitárselo a los oponentes británicos, lo que permitía continuar la final y hacer posible la participación británica.

Dixon y Nash pudieron participar en la segunda bajada y, a pesar de un error, consiguieron colocarse primeros en la clasificación provisional. El siguiente en bajar fue el Italia II de Zardini y Bonagura que no consiguió superar el tiempo y se quedó a 17 centésimas del bob británico. Monti y Siorpaes debían hacer una bajada sin errores para lograr subirse a lo más alto del podio. No fue así y solo pudieron conseguir ser terceros. Los británicos terminarían así con el mejor tiempo en meta y colgándose una medalla de oro de leyenda.

Un resultado, a la postre, difícil de digerir por la opinión pública italiana que ya se relamía con el doblete olímpico y había visto la inaudita decisión de Monti. Pero el Volador Rojo sorprendió a unos más que extrañados periodistas transalpinos desplazados a Innsbruck con unas declaraciones para la historia del olimpismo: “Han merecido ganar porque son muy buenos. Nash no ganó porque le di el eje. Ganó porque fue el más rápido”.

Gracias a ese gesto, el transalpino Monti no solo se convirtió en el primer atleta de la historia en recibir el premio Fair Play Pierre de Coubertin, sino también en ser un héroe cuyo ejemplo trasciende la épica deportiva. ©RELEVO

Tony Nash rememora sus triunfos en Innsbruck junto a Robin Dixon y comenta el gesto de Eugenio Monti.

Vídeo de Comité Olímpico Internacional.

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