Auf Wiedersehen, München Olympiastadion

Rendimos homenaje al Estadio Olímpico de Múnich recordando la emocionante combinada de los Juegos Olímpicos de 1972, en la que Mary Peters y Heide Rosendahl nos tuvieron con el corazón en un puño.

Joan Pelayo
@Joan_pelayo
Publicado el 28/3/2017 a las 22:30

TIEMPO DE LECTURA: 5 minutos

El material sintético del Estadio Olímpico de Múnich ya no existe. El suelo que vio las hazañas de Valeri Borzov, de John Akii-Bua, de Dave Wottle y de otros muchos, ya no está. En nuestro humilde homenaje a dicho templo atlético, nos vamos a detener en las hazañas olímpicas de dos mujeres, la británica Mary Peters y la alemana occidental Heide Rosendahl, que protagonizaron una combinada espléndida.

En aquella época se disputaba el pentatlón, con cinco pruebas, en vez de las siete actuales del heptatlón. En Múnich 1972 se celebró en dos días; en 1977 pasó a disputarse en una única jornada.

¿Quienes eran Mary Peters y Heide Rosendahl?

La británica Mary Peters nació en Halewood (Lancashire, Inglaterra) el 6 de julio de 1939. Diez años antes de los juegos de Múnich 1972 realizó su primera combinada. Era una excelente saltadora de altura (1,82 m. de marca personal, a solo 10 centímetros del récord mundial) y, con una estatura de 1,73 metros y 71 kilogramos, era un atleta muy potente. Mejoró varias veces el récord de su país en lanzamiento de peso, dejándolo en 16,31 m.

En Tokio 1964 peleó por las medallas, obteniendo un excelente cuarto puesto. En México 1968 solo pudo ser novena, debido a una lesión. Cuando tenía 11 años se trasladó a Belfast, consiguiendo nada menos que 25 títulos de Irlanda del Norte a lo largo de su carrera deportiva. Su polivalencia le permitió ser campeona de su país en 100 metros, 220 yardas, 80 metros vallas, salto de altura, longitud, peso y disco.

La alemana Heide Rosendahl fue su gran rival en Múnich. La representante de la entonces parte occidental del país germano nació en Hückeswagen (Westfalia) el 14 de febrero de 1947. Por lo tanto, era ocho años más joven que la británica. Menos fuerte físicamente que Peters, era mucho más veloz. Su padre, Heinz Rosendahl, fue campeón alemán de disco, y su hijo, Danny Ecker, llegó a saltar seis metros en pértiga.

Heide fue considerada en su momento como el estandarte del atletismo alemán, y todo un símbolo para su país. En México 1968 no compitió en la combinada, pero sí en longitud, donde consiguió un octavo puesto. Dos años más tarde obtendría el récord mundial de esta prueba en la Universiada de Turín, con un salto de 6,84 m. Seis años estuvo esta marca en la tabla de récords.

Multifacética, cosechó un historial impresionante. Consiguió cuatro medallas europeas en longitud en pista cubierta, así como otras preseas en los campeonatos europeos al aire libre, tanto en longitud como en pentatlón. Hay que reseñar que el primer Campeonato del Mundo no se celebró hasta 1983 en Helsinki; si hubiera coincidido en el tiempo con Rosendahl y Peters, su historial hubiera sido mucho mejor.

Aparte de las pruebas combinadas, Heide tuvo más trabajo en los Juegos de 1972. Consiguió el título olímpico en una memorable final de salto de longitud en la que se llevó el triunfo por tan solo un centímetro de ventaja sobre la búlgara Diana Jorgova (6,78 m. frente a 6,77 m.). También consiguió ser campeona olímpica en el relevo 4 x 100 con su país, Alemania Federal, junta a tres compañeras: Christiane Krause, Ingrid Mickler y Annegret Richter. Como premio, obtuvieron un nuevo récord del mundo, con 42 s 81 ms.

Mary Peters, extenuada, tras finalizar los 200 metros del pentatlón de Munich 1972.

Heide Rosendahl en la final de salto de longitud de Munich 1972.

La épica lucha por la victoria olímpica del pentatlón en Múnich 1972

Rosendahl había conseguido batir el récord mundial tres veces en 1969, con 4.384, 4.414 y 4.540 puntos. Pero la plusmarquista era la alemana oriental Burglinde Pollak desde 1970, con 4.775 puntos. Mary Peters acudía al estadio germano con un registro de 4.630 puntos, por lo que, en principio, parecía favorita la alemana oriental. Pollak vería en directo cómo mejoraban su récord dos atletas, aunque no se quedó muy lejos de ellas.

La primera prueba a la que se enfrentaban las protagonistas de este evento olímpico era los 100 metros vallas. La mejor fue la alemana oriental Christine Bodner, con un tiempo de 13 s 25 ms. Peters entró muy cerca de ella, con 13 s 29 ms, y un poco después Heide, con 13 s 34 ms.

Ya hemos comentado antes que una de las pruebas fuertes de la británica era el lanzamiento de peso. Peters fue capaz de lanzar la bola de 4 kilos a una distancia de 16,20 m., más de dos metros más que su rival, que se quedó en 13,86 m. (quedando en séptima posición). Quizás se decidió ahí el título. La plusmarquista mundial Pollak lanzó a 16,04 m.

También se le atravesó a Heide Rosendahl el salto de altura. Y mucho. Solo pudo franquear la barra a una altura de 1,65 metros. Sus rivales pusieron tierra de por medio. Mary Peters alcanzó 1,82 metros, mientras que Pollak y Bondner se quedaban en 1,76 m. El título parecía decidido, pero Rosendahl no había dicho su última palabra. Estaba en quinta posición, con Peters, Pollak, Tikhomirova y Bodner por delante de ella. Una británica, una soviética y dos alemanas orientales le precedían en la lucha por el título olímpico.

Quedaban dos pruebas para la segunda jornada, y la alemana lo dio todo, ya que las dos pruebas que quedaban le eran muy favorables. En longitud voló hasta 6,83 m., a un centímetro de su récord mundial (aunque con viento favorable). La británica, que tenía un registro personal de 6,04 m., se quedó en 5,98. Bodner saltó 6,40 m. y Burglinde Pollak, 6,21 m.

121 puntos separaban a Peters de la germana antes de la última prueba. Los 200 metros fueron un recital de fuerza y potencia de Heide Rosendahl, que realizó la mejor marca de su vida. Consiguió una fabulosa marca de 22 s 96 ms, pero no le bastó. El amplio colchón de puntos que tenía Mary Peters le dio el triunfo al correr esta prueba en 24 s 08 ms. Tan solo diez puntos separaron a estas dos colosas. Peters consiguió un nuevo récord del mundo con 4.801 puntos, diez más que Rosendahl, que también mejoraba su mejor marca anterior. Pollak rozaba también su propio récord mundial, con un total de 4.768 puntos.

En las pruebas combinadas hay que intentar ser lo más regular posible. Peters consiguió el triunfo, ya que estuvo en sus marcas personales durante toda la competición. Ya hemos visto que Rosendahl no lo hizo, y sus pinchazos en peso y altura no le permitieron que consiguiera el triplete olímpico. ©RELEVO

Heide Rosendahl (izquierda, plata), Mary Peters (centro, oro) y Burglinde Pollak (derecha, bronce) durante la ceremonia de medallas del pentatlón de Munich 1972.

Mary Peters volvió al Estadio Olímpico de Múnich en 1997, 25 años después de su oro, durante la celebración de la Superliga.

Mary Peters en acción durante los Juegos Olímpicos de Munich 1972.

Vídeos cortesía de Mary Peters Trust.

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