ATENERY HERNÁNDEZ:

“Cuando me nombran Tokio se me eriza la piel”

Tras quedarse a las puertas de Río 2016, Atenery sueña con Tokio. Un ciclo olímpico cargado de ilusiones y en el que seguirá luchando por defender un deporte limpio.

ATENERY HERNÁNDEZ:

“Cuando me nombran Tokio se me eriza la piel”

Tras quedarse a las puertas de Río 2016, Atenery sueña con Tokio. Un ciclo olímpico cargado de ilusiones y en el que seguirá luchando por defender un deporte limpio.

Entrevista e imágenes de Alejandro Diago
@alejandrodiago
Publicado el 26/3/2017 a las 20:30

TIEMPO DE LECTURA: 12 minutos

“Ellos hablan. Tú entrena”. Esa frase preside la entrada al módulo de halterofilia del CAR de Madrid. Un lugar que acoge cada día a los mejores halterófilos del país. Entre ellos, Atenery Hernández (22), dispuesta a todo para estar entre los mejores en Tokio 2020. La tinerfeña habla sobre sus inicios, la situación actual de la halterofilia y su gran sueño: sobresalir entre los grandes en la cita olímpica

¿Cómo empieza Atenery Hernández a practicar halterofilia?

A los ocho años, gracias a mi entrenador y a mis tíos. Mi entrenador iba haciendo captaciones por todos los colegios y me hizo una serie de pruebas y me dijo: “¿Por qué no vienes con tus tíos y lo pruebas?”. Yo era muy deportista de pequeña, practicaba varios deportes… Probé la halterofilia y aquí sigo, dando guerra.

¿Recuerdas la primera ocasión en la que ganaste una competición importante antes de venir a Madrid?

¡Mi primera medalla internacional! Fue un bronce en un Europeo Junior. A partir de ahí me motivé más y vi más claros mis objetivos.

Ya asentada como una de las promesas españolas, aterrizas en Madrid, en la Residencia Joaquín Blume. ¿Cómo fueron esos primeros días?

No fue un gran cambio a nivel de entrenamientos. Estos no iban a ser diferentes, e iba a seguir el mismo sistema de preparación. La diferencia fueron las instalaciones, los medios para estudiar y entrenar a la vez, los fisioterapeutas, los médicos… Y ver también el ambiente, porque eso hace mucho: te lleva a mejorar y te hace darte cuenta que es aquí donde debía estar.

¿Cómo es tu rutina diaria en la Blume?

Me levanto dependiendo del nivel de cansancio que tenga, ya que, algunos días, tras un entrenamiento fuerte, no descansas bien por las noches. Pero normalmente me levanto a las 7:30, voy a desayunar, voy a estudiar… Y al terminar de estudiar (sobre las 9:30-10:00), me cambio, vengo al entrenamiento, termino sobre las 12:00, almuerzo, descanso un poco, vuelvo a entrenar… Y así todos los días.

Uno de los aspectos que más tienes que cuidar en la halterofilia es la alimentación. ¿Se hace difícil o el cuerpo se acostumbra?

Antes me resultaba mucho más difícil. Era más joven, no era más profesional que ahora. Con el tiempo he aprendido que la alimentación es muy importante. Poco a poco, el cuerpo se va haciendo cuerpo de halterófilo, y ya sabes lo que necesita cada día, sabes lo que debes comer. Poco a poco lo vas equilibrando y haciéndolo más sano para la halterofilia.

“Lo que yo estoy consiguiendo ahora no lo puede conseguir cualquier persona con una vida normal”

Está claro que la vida de un atleta de élite joven no es la de un joven normal…

Está claro que a los que estamos aquí no nos gusta una vida normal [risas]. Esta vida es muy sacrificada y requiere mucho esfuerzo.

¿Echas de menos esos momentos que quizás no puedes tener ahora como deportista?

Antes, cuando era más joven, cuando tenía 18 años, lo echaba de menos porque mis amigas se iban de fiesta, se quedaban hasta tarde, se marchaban a los Carnavales… Y ahí sí que me daba envidia. Pero, poco a poco, el chip te va cambiando, y si quieres ir a unos Juegos Olímpicos, tienes que luchar por ello. Y tampoco ahora me da envidia porque sé que lo que yo consigo no lo puede conseguir cualquier otra persona con otra vida normal, que haga un deporte como rutina.

Siempre contigo está tu entrenador, Víctor Galván. Él fue quien te descubrió. ¿Cómo es él? ¿Qué es lo que más destacarías como técnico y como persona? ¿Es muy severo?

Para mí es como si fuera de mi familia. Me hice mayor y maduré con él, porque empecé con ocho años. Para mí ha sido como un padre. Desde los ocho años hasta los 18 años que me vine a Madrid practicando halterofilia… Le debo mucho. Durante todo este tiempo me ha recordado que tengo que ser humilde, que el camino no va a ser fácil, pero con trabajo y sacrificio todo se puede lograr, que disfrute del momento y que toda la capacidad de esfuerzo que tengo ha sido gracias a él. Él ha puesto su granito de arena.

¿Qué es lo que estudias ahora? ¿Es difícil compaginar estudios y deporte?

Me saqué el año pasado un curso de Nutrición y Dietética Deportiva. Ahora estoy estudiando para sacarme la prueba del Ciclo Formativo de Grado Superior, que es después del Europeo. No es fácil estudiar como alguien que se dedica exclusivamente a ello. Para nosotros requiere mucho más esfuerzo. Pero poco a poco estamos creciendo tanto a nivel deportivo como a nivel de estudios y vamos consiguiendo nuestros logros.

Decía Eva Calvo que uno de sus principales miedos es entrar al mercado laboral demasiado vieja. ¿Tienes también ese miedo?

No creo que vaya a entrar demasiado vieja al mercado laboral. Sé que no me voy a dedicar toda la vida al deporte. Si veo que se hace lejano el sueño de asistir a unos Juegos Olímpicos, después del deporte hay más vida. Tienes que tener experiencia y no pienso en entrar vieja al mercado laboral.

Eres una de las imágenes del programa de becas Pódium de Telefónica. Pero además de ello, ¿qué ayudas recibes para poder dedicarte a este deporte? ¿Hay apoyo de las instituciones?

Sobre las ayudas en la halterofilia, está claro que, si quieres ganar dinero en este deporte, no te apuntes porque no hay grandes [risas]. La Beca Pódium es un apoyo bastante grande a nivel económico y te libera de cosas en las que antes pensabas mucho y ahora ya casi ni las tienes que pensar. Por becas de Canarias, poco a poco se ve que están empezando a salir. Pero de momento por ellos tampoco es que tenga mucho apoyo, la verdad.

Recordemos 2016. Un año quizás algo agridulce. No estuviste en Río 2016, pero ganaste el oro en el Europeo sub-23. ¿Qué recuerdas del año pasado?

Recuerdo que empecé en el Europeo absoluto de Noruega. Fui medio lesionada, intenté hacer un buen papel, conseguimos la plaza olímpica y cuando me recuperé para el Campeonato de España absoluto, donde se decidía esa plaza, yo lo pensé de dos maneras. Pensé en luchar por ser suplente de Lydia Valentín, que lo conseguí gracias al trabajo duro. También tuve una buena experiencia con ellos en una concentración, porque nunca había sido suplente de una medallista olímpica, que no es poco, ya que a partir de ahí el siguiente paso es asistir a unos Juegos Olímpicos.

Y luego se me quedó un sabor agridulce porque yo estuve en toda la preparación de ellos para Río y luego los tuve que ver en televisión. Quieras o no, te alegras por ellos por un lado, pero por el otro te sientes triste al mirarles. Les ves como luchan por conseguir algo grande y ahí piensas tú: “Ahí debería estar yo luchando y cumpliendo mis sueños”. Se pasa un poco mal, pero regresas a casa, estás con la familia, recibes el apoyo y sigues con tu rutina. Después empecé con la preparación del Europeo sub-23 como mejor pude, ya que sufrí una lesión…

El peor enemigo de los deportistas. ¿Cómo es lesionarse antes de una gran cita?

Psicológicamente te cuesta remontar un poco. Pero ahí es cuando tienes que ser fuerte y decir: “Esto no puede frenarte hacia tu objetivo”. Te recuperas, trabajas el doble aún en la zona que tienes afectada, te esfuerzas el doble para llegar a la competición lo mejor posible. Y la verdad es que el Europeo fue una competición diez, una competición muy bonita en la que, aunque la rusa nos ganó por peso corporal, sabíamos perfectamente que es como si hubiéramos quedado campeonas de Europa en total, y yo me siento campeona.

¿Te quedaste con la espina clavada de no haber podido ir a los Juegos el pasado año?

Claro. Pero eso ya hay que cerrar el ciclo, pasar página y pensar que ya estamos en un ciclo nuevo. El próximo año ya es preolímpico y este año nos estamos esforzando mucho más para que cuando sea el próximo año empecemos todos bien, fuertes, y conseguir muchos puntos para que cuando llegue la hora de conseguir las plazas olímpicas no nos pase lo mismo que en el anterior ciclo, y podamos cumplir varias chicas el sueño de ir a unos Juegos Olímpicos.

“A los campeonatos de este año voy a ir a luchar porque estoy en condiciones de afrontarlos bien”

Este año, en efecto, comienza un nuevo ciclo olímpico y tenéis Europeo en Croacia y Mundial en Estados Unidos ¿Qué objetivos te marcas para este año?

Ahora mismo el objetivo personal mío es ir al Europeo absoluto a muerte. La Copa de España ha sido un contacto para ver cómo va la progresión y los entrenamientos. He superado mi total olímpico, he superado mi marca en dos tiempos en competición, la arrancada me ha ido bastante bien y vamos a tope. Vamos a por medalla y si puede ser, la de oro. Tengo claro que voy a ir a luchar porque estoy en las condiciones de afrontarlos bien.

El fin de ciclo estará en Tokio en 2020. ¿Es ese el gran objetivo de Atenery Hernández?

Sí. A mí me nombran Tokio y no es que quiera decir “quiero ir a Tokio”. Tienes que sentirlo. Cuando me dicen Tokio se me eriza la piel y la verdad es que yo quiero estar en Tokio y lucharé por estar en Tokio.

En los últimos años, los halterófilos españoles más jóvenes han estado entre los mejores en las competiciones internacionales. ¿Hay futuro en la halterofilia española después de Lydia Valentín?

¡Claro que hay futuro! Solo hay que ver que ella es medallista olímpica, pero todos los que van detrás, tanto chicas como chicos, poco a poco van consiguiendo medallas internacionales, marcas absolutas, y poco a poco vamos estando arriba.

Ella ha sido la gran referente de este deporte en España y la referencia mediática. ¿Qué echas en falta de la atención mediática a la halterofilia?

Nosotros necesitamos que nos den más visión. Que nos sintamos animados a la hora de afrontar un campeonato internacional. Que hablen de las horas que dedicamos a este deporte y los logros que conseguimos. Que valoren más a los deportistas y a los deportes minoritarios.

Sin embargo, uno de los temas por los que la halterofilia ha estado presente en los medios es el dopaje. ¿Cuál es tu opinión sobre los últimos escándalos?

Para la halterofilia no es una imagen buena. Pero me parece bien que se destapen porque nosotros luchamos contra ellos y por culpa de ellos muchas veces no estamos en el lugar que nos merecemos…

Para ellos es más fácil ganar haciendo trampas que ganar sudando la camiseta…

Claro. Yo creo que el que se dopa es porque no tiene la capacidad ni la valentía de entrenar todos los días con su propio esfuerzo y necesitan la ayuda de algo. Para mí esas personas no son valientes.

Lydia Valentín llegó a afirmar que había chicas que se afeitaban cada mañana.

Claro. Tú las ves y tienen la marca del afeitado de donde salen los pelos: en vez de llevar una piel blanca, ellas la llevan gris. Y luego, cuando las escuchas hablar, en vez de una voz afeminada tienen una voz masculina. Es horrible.

¿Has llegado a ver tú esta u otras situaciones que te han hecho sospechar de competidores?

Sí.

¿Cuál ha sido tu reacción a ello? ¿Qué se te pasó por la cabeza?

Pues que no se merecen estar en la misma competición. Y no sé como a ellos no les da vergüenza de estar compitiendo a niveles importantes dopándose. No sé qué les pasa a ellos por la cabeza.

¿Quién tiene la culpa de esta situación? ¿La Federación Internacional? ¿La Agencia Mundial Antidopaje?

Yo creo que todos. Lo que ha pasado en la halterofilia no es porque sólo lo haya hecho la federación de ese país, sino también porque alguien más importante, como la Federación Internacional o la Agencia Mundial Antidopaje, seguramente hayan encubierto muchos casos. Pero bueno, poco a poco van saliendo y se van dando cuenta de que hay que ser justos y luchar por un deporte limpio. Porque no es bueno para el deporte olímpico ni para la salud del deportista.

¿Existe un futuro limpio en la halterofilia?

Sí. Está claro que en los últimos Juegos todavía tienen que descubrir a varios atletas, pero en Río el nivel de la competición ha sido más asequible para el deportista que entrena y compite limpio.

“El que se dopa es porque no tiene la capacidad ni la valentía de entrenar todos los días con su propio esfuerzo”

¿Crees que el dopaje os ha perjudicado a los atletas limpios y a los jóvenes talentos en vuestra carrera?

Si tú luchas contra deportistas que se dopan, las posibilidades de ir a unos Juegos se reducen. Si luchas contra atletas limpios, están al mismo nivel que tú. Tienes más posibilidades de luchar por ello. Es evidente que nos perjudican, porque en vez de quedar cuarta podrías haber quedado tercera. Pero como la de arriba va hasta arriba no puedes competir contra ella. Se intenta, porque no nos rendimos, y aun así luchamos contra ellas y les ganamos. Un ejemplo de ello es Lydia Valentín, que ha luchado contra atletas dopadas y les ha ganado igual. Se puede.

Hay una canción que te motiva mucho antes de los grandes torneos…

La banda sonora de Gladiator. Antes de la competición, ver esa película me introduce en el papel de Russell Crowe. Ver cómo lucha, pensar en cómo ha superado los obstáculos que le ha presentado la vida o los que tiene en ese mismo momento…  Escuchar la canción me mete en la tarima como si estuviera en el campo de batalla.

¿Alguna superstición o ritual especial antes de salir a competir?

Ver la película de Gladiator, escuchar la música de esa película, y siempre, siempre, siempre llevar algo rojo que sea nuevo. Me gusta competir con algo nuevo.

¿Qué es lo que más echa de menos Atenery Hernández cuando está fuera de casa?

Los potajes… La comida de mi madre no tiene nada que ver con la de aquí. Y está claro que también cuando estás mal, necesitas el apoyo de tu familia, de tus amigos… Cuando estás mal en casa, el problema no es tan grave. Pero al estar aquí y tener un mínimo problema, se magnifica todo. Pero poco a poco te acostumbras y lo llevas mucho mejor.

Para terminar… ¿Se ve Atenery Hernández en el podio olímpico de Tokio 2020? ¿O es demasiado temprano?

Sí. Hay que creer. Si tú no te lo crees no lo vas a conseguir. Y mirando los resultados de Río 2016 en mi categoría, las marcas que estoy haciendo ahora están muy cerca. Tenemos cuatro años por delante y espero que todo vaya bien, que podamos conseguir esas plazas y demostrar que Lydia Valentín no está sola, que las que venimos detrás podemos luchar por un podio. ©RELEVO

1 Comentario

  1. Yumara

    Esta niña es toda una titana un ejemplo a seguir sigue.asi y cada dia mas y mejor como tu lo sabes hacer

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