100 años de la primera gran conquista de Alfonsina Strada

Habrás leído mucho sobre Alfonsina Strada y su mítica participación en el Giro de Italia de 1924, pero todo empezó en el Giro de Lombardía hace 100 ediciones.

100 años de la primera gran conquista de Alfonsina Strada

Habrás leído mucho sobre Alfonsina Strada y su mítica participación en el Giro de Italia de 1924, pero todo empezó en el Giro de Lombardía hace 100 ediciones.

José M. Amorós
@JoseMAmoros
Publicado el 9/10/2017 a las 12:55

TIEMPO DE LECTURA: 4 minutos

La temporada de ciclismo bien se parece a un árbol. Florece entrando en primavera y se seca como los arboles caducos entrando en el otoño. El calendario ciclista vuelve a cerrar con el Giro de Lombardía, la Clásica de las hojas muertas, su temporada.

El nombre no puede ser más indicado por el entorno de kilómetros y paisajes que unen hoy Bérgamo y Como. Pero no siempre se secaron las hojas con la llegada de Il Lombardía. Este 2017, se cumplen cien ediciones del florecimiento de una hoja de esta carrera italiana que ha coronado a los más grandes del ciclismo mundial como Coppi, Bartali o Simpson en días para el recuerdo. Cien ediciones desde que una hoja en blanco se comenzó a llenar para escribir la historia de una leyenda.

Histórica portada que da cuenta de la participación de una mujer en el Giro por primera vez.

Fue un 4 de noviembre de 1917. En las calles de Milan, comienza la XIII edición de la carrera lombarda con una invitada especial en la salida: Alfonsina Strada. Una joven italiana de 26 años, de origen campesino, que ya se había mostrado en carreras locales, y que se colocaba el dorsal 74 a la espalda y prendía con un pelotón de 53 hombres que la miraba con recelo y con 204 kilómetros por delante. A su lado tenía a grandes campeones como el belga Phillipe Thys, primer ganador de tres Tour de Francia, el francés Péllisier o ciclistas históricos italianos como Leopoldo Torricelli, Girardengo, Gaetano Belloni o Luigi Lucotti. Pero la imagen de una mujer participando con dorsal y legalmente en una gran carrera protagonizó aquella edición para siempre.

Alfonsa Rosa Maria Morini, su nombre de nacimiento, sufre los estragos de una de las carreras más duras pero no es la única. Veinte corredores, casi la mitad de los participantes, van bajándose de la bicicleta por el esfuerzo. Strada no lo haría. Ya después de la puesta de sol, alrededor de las cinco de la tarde, junto con los ciclistas Sigbaldi y Auge, la Diablo en una falda llega a la línea de meta. Entra última clasificada y con una hora y media de retraso con el vencedor, el belga Thys. Pero llega.

Aún mejor le iría en la siguiente edición. Alfonsina Strada volvió a presentarse en Milan, en esta ocasión ante otros 35 participantes. Por supuesto, también todos hombres. Un día antes de terminar la I Guerra Mundial, el día 10 de noviembre de 1918, la combativa ciclista iba a a volver a hacer historia. Un recorrido más largo que el año anterior, con un total de 256 kilómetros hasta la llegada a Sesto San Giovanni no iban a ser rivales para la italiana. Con 14 retiros ya contabilizados, Strada se vuelve a presentar en la recta de meta del último monumento ciclista del año. Esta vez, junto al ciclista italiano Carlo Colombo y a solo 23 minutos del vencedor. Pero habría una última sorpresa. Tras terminar la edición de 1917, Alfonsina gana el sprint a su compatriota y termina en la 21ª posición. Dos años consecutivos y dos triunfos sin paliativos en favor de la igualdad, en tiempos donde ni siquiera se sabía el significado de dicha palabra.

Alfonsina Strada participó en las Jornadas Ciclistas de Elche que se celebraron el 6 de enero de 1929.

Una historia que empezó en Castelfranco Emilia, donde nació en 1891. Una época bastante complicada para el deporte femenino, donde las mujeres tenían poca o nula oportunidad de poder practicarlo. Y donde la valentía era casi menor que las oportunidades por ser señalada como diferente. Con 10 años, su padre llegó a casa con una bicicleta. Una extraña máquina que no había visto antes y que le iba a cambiar la vida para siempre. Con ella, iba con cierta frecuencia a los pueblos vecinos. Strada engañaba a su madre diciéndole que iba a la iglesia mientras, en realidad, recorría la zona participando en todas las carreras ciclistas locales. Eran tiempo difíciles, y su familia nunca aceptó la afición de la impetuosa hija. Todo cambió cuando conoció a su marido, con el que se casó en 1915. Luigi Strada animó a su mujer a continuar practicando su afición por el ciclismo e incluso llegó a  participar en sus entrenamientos. En Castelfranco Emilia comenzó todo y quizá llegó a su máxima expresión en el Giro de Italia de 1924. Allí, Alfonsina tuvo que ser Alfonsin para cumplir su sueño. Terminó la carrera a pesar de ser descalificada tras ser descubierta en la 7ª etapa pero ganó a Italia y al mundo para siempre con aquel Giro antológico donde consiguió las portadas. Pero, sin duda, todo había cambiado antes. Hace ahora 100 años, en el otoño lombardo, convirtiéndose en la mujer que terminaba por primera vez una gran prueba de ciclismo, desde entonces y, tras ella, solo para hombres.

Que sirvan estas líneas como un homenaje más a las valientes mujeres que cambian la historia para siempre. Strada marcó un antes y un después en el deporte y hoy sigue estando en el recuerdo. Las pioneras merecen ser leídas y recordadas siempre. Más, cuando se cumple un siglo de su primer hito. ©RELEVO

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